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Full text of "La Maternidad del Hospital Pasteur: comentarios estadísticos y clínicos. T3"

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LA MATERNIDAD 


DEL 



COMENTARIOS ESTADÍSTICOS 
Y CLÍNICOS 

1931- 25 DE ABRIL - 1932 

; _ --V .. ■- 

* PÓR EL 

DR. GARLOS P. COLISTRO 

CLÍNICA OBSTETRICA DE LÁ ESCUELA DE PARTERAS 
MÉDICO JEFE DE LA MATERNIDAD 

TOMO III 




MONTEVIDEO 
Impresora ÜRüGü AYA.» S, A. 
Cerrito esq. Juncal 
im 




LA MATERNIDAD DEL HOSPITAL PASTEDR 




LA MATERNIDAD 


DEL 

HOSPITAL PASTEUR 


COMENTARIOS ESTADÍSTICOS 
Y CLÍNICOS 

1931-25 DE ABRIL- 1932 


POR EL 

DR. CARLOS P. COLISTRO 

PROFESOR DE CLÍNICA OBSTETRICA DE LA ESCUELA DE PARTERAS 
MÉDICO JEFE DE LA MATERNIDAD 




MONTEVIDEO 
«Impbesoba Uruguaya» S. A. 
Cerritoesq. Juncal 
1932 




Señor Presidente del Consejo de Salud Pública 
Doctor Eduardo Blanco Acevedo. 


Presente. 


En igual fecha, tres años atrás, nos hicimos cargo de la 
dirección de la Maternidad del Hospital Pasteur. La labor 
realizada en los dos años anteriores es de conocimiento del 
Sr. Presidente. Me corresponde ahora dar cuenta de las ta- 
reas desempeñadas en el tercer año de funcionamiento que ha 
sido de intensa actividad, superando, en forma extraordina- 
ria, a la de los dos años anteriores. 

888 enfermas han sido atendidas en esta última etapa, 
siendo sólo de 700 en el primer año y de en el segundo. 
Ese aumento de más de 22 % se explica por dos razones. En 
primer lugar, porque hemos admitido solamente las enfermas 
que venían en trabajo de parto y reducido a un mínimum ror 
zonable, la permanencia en la Clínica; y en segundo término, 
aumentando la capacidad del Servicio en tres o cuatro enfer- 
mas más, utilizando catres y manteniendo algunas en las sal- 
las de trabajo. 

Apesar de esto, nos hemos visto obligados a rechazar 
enfermas por tener todas nuestras camas ocupadas, por lo 
cual, cabe aquí repetir lo que he puntualizado en mis “Comen- 
tarios Estadísticos** de los años anteriores: la necesidad ur- 
gente de ampliar el Servicio, por lo menos, hasta la capaci- 
dad de 60 camas, para poder atender debidamente la zona 
de influencia del Hospital Pasteur. 

Aprovecho esta oportunidad para sugerirle al Sr. Pre- 
sidente, la creación de un establecimiento cuyos resultados 
benéficos serían inmensos. Me refiero al Refugio de Embara- 



6 — 


zadas, donde la mujer grávida pudiera reposar durante los 
últimos meses del embarazo. 

El reposo de la mujer embarazada, sobre todo en los 
dos últimos meses de la preñez, obra benéficamente sobre el 
producto de la concepción: los niños nacen con mayor peso 
y mejor desarrollados y es por esa razón que todas las nacio- 
nes civilizadas se han preocupado, desde muchos años atrás, 
de proteger a la mujer grávida, dictando leyes tendientes a 
ese fin y creando Establecimientos, como los Refugios Obre- 
ros de París para Embarazadas, cuyos beneficios fueron pal- 
pados de inmediato. 

La creación del Refugio de Embarazadas, no erogaría 
mayores gastos al Consejo de Salud Pública, ni influiría en 
forma apreciable sobre sus finanzas. ¿Local? Cualquier casa 
del patrimonio de la Asistencia Pública. ¿Dirección Técnica? 
Honoraria, desempeñada por uno de los médicos dependien- 
tes del Consejo : el suscripto, si el Sr. Presidente lo indicara. 
De los análisis ( orina, sangre, etc.), se encargaría el Labora- 
torio del Hospital más cercano. Como gasto sólo tendríamos, 
pues, la alimentación y un exiguo personal secundario, gastos 
mínimos, sin importancia, frente a los enormes beneficios 
que se obtendrían. Yo ya he tratado en extenso este mismo 
punto en mis Comentarios Estadísticos y Clínicos del año 
igsg- ipjo (pág. ^7 y siguientes) por lo cual no debo ser 
más extenso. Me basta lo que antecede para que el Sr. Pre- 
sidente, que es un organizador, tome en cuenta estas líneas 
y el Refugio de Embarazadas, será una realidad a corto 
plazo. 

Yo se bien que son múltiples las tareas que debe desem- 
peñar y atender el Sr. Presidente, pero como sé también que 
su capacidad de trabajo es extraordinaria, no dudo, que de 
inmediato, dada la importancia del asunto, lo abordará y so- 
lucionará bien, como ha abordado y solucionado, en el corto 
plazo de su actuación como Presidente del Consejo de Salud 
Pública, otros problemas de tanta o más importancia que el 
que yo le planteo. 



Continúan prestándome su concurso en forma invalora- 
ble la Dra. Volonté de Albo y los doctores Canzani, Can- 
tonnet y Cozzolino, a quienes expreso aquí, mi más profun- 
do agradecimiento que hago extensivo también al personal 
de parteras y nurses, por su labor eficaz y correcto compor- 
tamiento. 

Saludo al Sr. Presidente con particular estima, 

CARLOS P. COLISTRO. 


Abril, 25 de 1932. 




PERSONAL TÉCNICO 


Me acompañan en las tareas de orden técnico en forma 
eficaz, el siguiente personal de médicos, parteras y nurses. 

Médicos Adjuntos 

Dra. Luisa Volonté de Albo. 

Dr. Alfredo Canzani, 

Dr. Pedro Cantonnet (encargado de los recién nacidos). 
Dr. Tomás F. Cozzolino (encargado de las enfermas 
de patología médica). 

Parteras Internas 

Deolinda Rodríguez. 

Genoveva B. de Posadas (en comisión). 

María C. Fernández (partera suplente) . 

Parteras Adjuntas 

Margarita A. de Salvato. 

Rosa M. de Castro. 

María M. de Arechaederra. 

Nurses 

Nurse jefe, Felicia Enamorato. 

Nurse, Rosa Cigliutti. 

» Agustina Ruibal. 

» Libertad Oxilia. 

» Julia Bértola. 

» Francisca Umpierrez. 

» María Luisa Belo. 

» María del Carmen Pintos (nurse suplente). 



— 10 — 


Ha trabajado también durante el año, el siguiente per- 
sonal de la Escuela de Nurses, a quien agradezco su espontá- 
nea y eficiente colaboración: 

Nurse, América Retta. 

» Isabel Fraga. 

» Antonia Baliño. 

Alumna, Blanca Cruzet. 

» Evelina Barreiro. 

» Delicia Benítez. 



RESUMEN ESTADÍSTICO 

1931 - 25 de Abril - 1932 


Enfermas asistidas durante el año 888 

Corresponden a Maternidad 8o i 


Corresponden a Ginecología y a otras afecciones. 87 


Nacionalidad de las ingresadas 


Uruguayas . . . 

• • 632 

Rumanas 

6 

Argentinas . . . 

• • 35 

Polacas 

17 

Españolas . . . . 

• • 57 

Rusas 

8 

Italianas 

• • 43 

Francesas 

3 

Brasileras . . . . 

•• 15 

Yugoeslavas . . . . 

3 

Portuguesas , . 

7 

Húngaras 

4 

Alemanas . . . . 

.. 9 

Checoeslovacas . . 

6 

Lituanas 

16 

Sirias 

2 

Austríacas . . . . 

II 

Israelitas 

3 

Armenias 

10 

Inglesas 

I 


Según su 

edad 


Edad 

Cantidad 

Edad 

Cantidad 

15 

. . . 4 

27 

. 40 

16 

...14 

28 

• 41 

17 

... 22 

29 

• 39 

18 

•••49 

30 

• 41 

19 

•••34 

31 

. 22 

20 

•••56 

32 

• 24 

21 

...61 

33 

. 16 

22 

...71 

34 

. 22 

23 

...68 

35 

• 24 

24 

•••57 

36 

• 19 

25 

...46 

37 

• 15 

26 

•••39 

38 

• 9 



12 


Edad 

Cantidad 

Edad 

Cantidad 

39 

12 

45 

4 

40 

8 

46 

6 

41 

5 

47 

I 

42 

9 

48 

I 

43 

5 

55 

I 

44 : 

3 


% 


Embarazadas 617 


Descompuestas en la forma siguiente: 


Embarazos de 9 meses (simples) 519 

Embarazos normales de 9 meses 487 

Embarazos de 9 meses complicados 10 

Embarazos de 9 meses de nalgas 22 

Total , 519 

Embarazos no a término 79 

» normales no a término 26 

» complicados no a término 50 

» de nalgas no a término 3 

Total 79 

Inminencias de Aborto 

De 2, 3, 4 y 5 meses ii 

Total 1 1 


Embarazos dobles 


Embarazos dobles 8 

Total General 617 



— 13 


Partos durante el período jpj/ - 


Partos 540 

Partos a término (simples) 515 

Descomposición 

Normales 479 

Distócicos 36 


Total 515 

Descomposición de los partos distócicos 

Fórceps por sufrimiento fetal 5 

Fórceps por distocia anular 4 

Fórceps por estrechez pelviana i 

Extracción de nalgas 22 

Versión por placenta baja 3 

Versión por presentación de hombro i 

Total 36 

Total de partos normales 479 

Total a Termino 515 

Partos prematuros 17 

Descomposición 

Normales 1 1 


Prematuros distócicos 


Fórceps por placenta baja i 

Extracción de nalgas 3 

Versión por placenta baja i 

Versión por presentación de hombro i 

Total 17 

Total simples 532 



— 14 — 


Partos Gemelares 

Partos gemelares a término 6 

Partos prematuros 2 

Total 8 

Resumen General 

Partos simples a término 515 

Partos simples prematuros 17 

Embarazos dobles , 8 

Total de Partos 540 

Frecuencia de las presentaciones al iniciarse el trabajo 

Presentaciones de vértice (a término) 491 

Presentaciones de vértice (prematuras) 13 

Total 504 

Presentaciones de nalgas (a término) 22 

Presentaciones de nalgas prematuras 3 

Total 25 

Presentaciones de hombro 2 

Presentaciones de cara i 

Total 3 

Variedad de posición al terminar el trabajo 

O. P 496 

O. S 8 


Total 504 

Partos gemelares 8 



— IB — 


Descomposición 

1° Vértice, 2° nalgas i 

I." » 2° nalgas i 

1° » 2° hombro i 

I.® Nalgas, 2° vértice * , . . . i 

I.” Vértice, 2.^ vértice i 

1° Nalgas, 2° vértice i 

i.° » 2° vértice i 

i,^ Nalgas, 2.” nalgas i 

Total 8 

Aplicaciones de Fórceps 

Aplicaciones de fórceps ii 

Por inercia uterina y sufrimiento fetal 5 

Número de las historias. — 1609, 1586, 1563, 2037 y 2083 

Por estrechez pelviana i 

Número de la historia . — ^2297 
Por placenta baja i 

Número de la historia . — 1657 
Por distocia anular 4 

Total 1 1 

Número de las hitorias. — 1494, 1592, 2310 y 2315 
Distocia Anular 

Terminados por fórceps 4 

Terminados expontáneamente (neo-paleol y sufa- 

to de magnesia) 3 

Número de las historia. — 1494, 1592, 2310, 2315, 1619, 1958 
y 2309. 



Enfermas ingresadas por diversas causas 


Partos en ciudad . . . 

Operaciones 

Infecciones genitales 

Biopsias 

Mastitis Supuradas 
Abortos 


21 

32 

45 

8 

2 

163 


Total 

Partos en Ciudad 



Historia : 

1442. — Parto normal, alumbramiento artificial en el 
Servicio. 

2131. — Parto normal, alumbramiento artificial en el 
Servicio. 

1667. — Parto normal, placenta retenida, extracción sim- 
ple en el Servicio. 

1953. — Parto normal, placenta retenida, extracción sim- 
ple en el Servicio. 

1524. — Parto normal y puerperio normal. 

2014. — » » » » » 

2114. — » » » » » 

1823. — » » Puerperio febril, Tuberculosis 

pulmonar. 

1900. — Parto normal, endometritis puerperal. 

1578. — » prematuro, puerperio normal. 

1591. — » normal, metrorragia. 

1985. — » » Gangrena de la cara anterior 

del muslo derecho por una inyección de Ar- 
girol. 

1572. — Parto normal. Flebitis del miembro inferior 
izquierdo. 

1630. — Parto y puerperio normal, Bronco-pneumonia. 



— 17 — 


1434* — Parto normal, infección puerperal, abceso de 
fijación. 

1560. — Parto normal, infección puerperal. Septicemia 
a estreptococus. 

1776. — Parto normal, infección puerperal, trombus fle- 
bitis pelviana, abceso de fijación. 

1824. — Parto normal, infección puerperal. 

1870. — » » » » 

1713. — » » septicemia a estreptococus hemo- 

^ líticos, abceso de fijación. 

1625. — Parto normal, septicemia a estreptococus hemo- 


líticos, abceso de fijación. 

Total de partos en ciudad 21 


Resumen de los partos en ciudad 

Alumbramientos artificiales 2 

Placentas retenidas 2 

Partos y puerperios normales 4 

Puerperio febril i 

Endometritis puerperal i 

Metrorragias i 

Gangrena de la cara anterior del muslo i 

Flebitis del miembro inferior izquierdo i 

Bronco-pneumonía i 

Septicemia a estreptococus i 

Septicemia a estreptococus hemolíticos 2 

Trombus flebitis pelviana i 

Infecciones puerperales 3 

Total 21 


Abortos 

Abortos incompletos 135 

Abortos expontáneos 28 

Total 163 


a 



18 — 


Embarazos de p meses complicados 

Historia : 

1886. — Artritis infecciosa del codo. Parto normal . i 
1821. — Artritis blenorrágica. Parto normal .... i 
1557. — Tuberculosis pulmonar. Trombus vaginal. 

Parto normal ' i 

2329. — Poli-artritis reumatismal. Parto normal . i 

2043. — Hidramnios. Parto normal i 

2041. — Dilatación aórtica. Parto normal i 

2197. — Metrorragia por placenta baja. Parto 

normal i 

1739 - — Metrorragia por placenta baja. Versión. i 

1605. — Metrorragia por placenta baja. Versión. i 

1586. — Utero fibromatoso. Fórceps i 

1662. — Parto distócico. Versión. Ruptura uterina. 

Histerectomía subtotal i 

Total 1 1 

Embarazos complicados no a término 

2092. — Tuberculosis pulmonar. Parto normal. 8 

meses i 

2296. — Eclampsia. 8 meses i 

1608. — Grippe. 8 meses i 

1565. — Ruptura uterina en la cicatriz de una cesá- 
rea anterior hecha por vagina tabicada. 8 

meses i 

1946. — Pielo-nefritis. 8 meses. Bacté Coli-Fage. i 

1465. — Pielo nefritis. 7 meses i 

1905. — Pielo nefritis. 6 meses. Bacté Coli-Fage. i 

1544. — Pielo-nefritis. 5 meses. Bacté Coli-Fage. i 

2274. — Pielo-nefritis. 4 meses i 

1866. — Tuberculosis pulmonar. Placenta baja. 7 

meses interrumpido i 



- 19 — 


1555 - — Metrorragia. Placenta baja. 7 meses i 

2128. — » » » » » I 

1601. — » » » 8 34 meses . . i 

1657. — » » » » » . . I 

2086. — Fibroma, 6 Yz meses i 

2184. — Fibroma del segmento inferior. Laparo- 
tomía exploradora. 5 meses. Operada ... i 

2170. — Albuminúrica. 7 meses i 

1694. — Albuminúrica. 6 Yz meses. Parto normal. í 

1847. — Asma bronquial. 6 meses i 

1971. — Bronquitis. 5 meses i 

1477. — Metrorragia. 5 meses i 

1585. — Anexitis, 2 meses i 

1856. — Quiste del gran labio derecho. 2 Y^ meses. 

Incisión, raspado i 

1 749. — Apendicitis. 2 34 meses. Operada i 

1624. — Vegetaciones vulvares y perineales 2 3^ 

meses. Cauterización i 

1520. — Quiste del ovario. 3 meses. Operada .... i 

2125. — Liberación de adherencias, 3 meses. Ope- 
rada I 

1718. — Pólipo del cuello uterino. 3 Y¿ meses. Ex- 
tirpación I 

1495. — Tuberculosis pulmonar. 3 meses. Obser- 
vación I 

2020. — Tuberculosis pulmonar. 2 meses. Obser- 
vación I 

1471. — Tuberculosis pulmonar. 2 meses. Evacua- 
ción uterina 1 

1498. — Tuberculosis pulmonar. 2 meses. Evacua- 
ción uterina i 

1667. — Tuberculosis pulmonar. 2 meses. Evacua- 
ción uterina i 

1700. — Tuberculosis pulmonar, 2 meses. Evacua- 
ción uterina i 

1860. — Tuberculosis pulmonar. 2 34 meses. Eva- 
cuación uterina i 



— 20 


1441- — Tuberculosis pulmonar. 3 meses. Evacua- 
ción uterina i 

1883. — Psicosis del embarazo. 3 Y¿ meses i 

1646. — Estrechez de la pelvis. 2 meses i 

1470. — Toxemia gravídica. 2 meses. Tipo acido- 

sico-Insulina. Evacuación uterina i 

1773. — Toxemia gravídica. 2 meses. Tipo, hepáti- 
co. Evacuación uterina i 

1537. — Toxemia gravídica 2 34 meses. Trata- 
miento Levin I 

2213. — Toxemia gravídica. 2 meses. Dieta abso- 
luta I 

1561. — Mola hidatiforme. 4 meses. Evacuación 

uterina i 

2114. — Mola hidatiforme. 4 34 meses. Evacuación 

uterina i 

2188. — Mola hidatiforme. 3 meses. Evacuación 

uterina i 

1828. — Mola embrionaria. Evacuación uterina. i 

1769. — Posible mola. 2 34 meses. Evacuación 

uterina i 

1834. — Embarazo ectópico i 

1732. — » » I 

1933- — » » ^ 

Total 5 ® 

Raspajes 

Por abortos incompletos 127 

Para examen histológico . 

Por tuberculosis pulmonar 

Por toxemia gravídica 2 

Por Mola Hidatiforme 5 

Por estrechez de la pelvis i 

Por psicosis del embarazo i 

Endometritis hemorrágica i 


Total 


152 


ON vo 



— 21 — 


Alumbramientos 

Alumbramientos normales 534 

» artificiales 16 

Total 540 

Puerperios 

Normales 483 

Ligeramente febriles 16 

Febriles 21 

Endometritis puerperales 20 

Total 540 

Estada de parturientas en el Servicio 

Paridas que han permanecido en el Servicio de 6 a 

9 días 344 

Paridas que han estado en el Servicio el tiempo ne- 
cesario para su curación 196 

Total 540 

Ginecología 

Enfermas asistidas 87 

Distribuidas así; 

alteraciones funcionales 

Retroflexiones y retroversiones 5 

Prolapsos genitales i 

Eventración 3 

INFECCIONES GENITALES 

Cervicitis 2 

Bartolinitis 2 



— 22 — 


Endometritis 9 

Anexitis 26 

Flemón del ligamento ancho i 

Douglasitis I 

Quistes del ovario 2 

AFECCIONES TUMORALES 

Neoplasma del cuello uterino i 

Corio-epitelioma i 

Fibromiomas 14 

Polipo-uterino 2 

Cáncer del intestino i 

OTRAS AFECCIONES 

Apendicitis 2 

Desgarros perineales antiguos 2 

Esterilidad i 

Embarazos ectópicos 3 

Mastitis supuradas 2 

Desgarro vaginal post-coito i 

Fístula recto-vaginal i 

Abceso de la articulación coxo-femoral i 

Colecistitis I 

Utero infantil i 

Tuberculosis intestinal y peritoneal i 

Intervenciones quirúrgicas 

Ligamento pexias 2 

Insuflación tubaria ... i 

Histerectomía subtotal 12 

Histerectomía vaginal i 

Anexectomías 13 

Apendicectomías 5 

Laparotomías exploradoras 3 



— 23 — 


Eventración (cura radical) 2 

Mastitis supuradas (incisión y drenage) 2 


Niños 


Niños asistidos durante el año 548 

Masculinos 296 

Femeninos 252 

Total 548 

De 600 a 1,000 2 

» i.ooo » 2,000 15 

» 2,000 » 3,000 190 

» 3,000 » 4,000 298 

» 4,000 » 4,950 43 

Total 548 

Niños fallecidos 10 

Fetos nacidos muertos 27 

Dados de alta 511 

Total 548 


ENFERMAS FALLECIDAS 


Historia : 

1 565. — Ruptura uterina. Embarazada de 8 meses, 
1662, — Ruptura uterina. Embarazo a término, Histe- 
rectomía subtotal. 

2067, — Eclampsia puerperal. 

2096. — Eclampsia. Embarazo de 8 meses. 

2092. — Tuberculosis pulmonar. 

1630. — Bronco-pneumonía. Parto en ciudad. 

1932. — Pleuresía purulenta. Aborto. 

1978. — Fibroma-Insuficiencia cardíaca. 



— 24 — 

2011. — Fibroma-Embolia. 

1659. — Pelviperitonitis. Bronco-pneumonía. Aborto. 
1793. — Infección puerperal. Trombus flebitis pelviana. 
Parto normal. 

1625. — Septicemia a estreptococus hemolíticos. Parto 
en ciudad. 

2022. — Septicemia a Estreptococus demolíticos . 
Aborto. 

2146. — Septicemia a Estreptococus hemolíticos. 
Aborto. 

1699. — Septicemia a Estreptococus hemolíticos. 
Aborto. 

Total de fallecidas 15 

El índice de mortalidad es de 1.69 % (15 fallecidas en 
888 enfermas). 

RESUMEN GENERAL 

Douglasitis I 

Poliartritis reumatismal i 

Artritis infecciosa del codo i 

Artritis Blenorrágica ^ i 

Hidramnios i 

Ovarios Poliquísticos i 

Flemón del ligamento ancho i 

Retroversiones 5 

Anexitis 26 

Anexectomías 13 

Fibromas 14 

Epiteliomas 2 

Quistes del ovario 2 

Histerectomía Vaginal i 

Histerectomía subtotal 12 

Piosalpinx 2 

Apendicitis 2 

Apendicectomías 5 



— 26 — 


Biopsias 9 

Septicemia a estreptococus i 

Septicemias a estreptococus hemolíticos 5 

Infecciones puerperales ^ 5 

Trombus Flebitis Pelviana 2 

Placentas Previas Lateral 4 

» » Marginal i 

» » Centro Parcial i 

» » Centro Total 2 

Transfusión de sangre. Hist. 1897 i 

Broncopneumonías 3 

Pleuresía purulenta i 

Pielonefritis 6 

Bronquitis 2 

Toxemias graví dicas 4 

Tuberculosis Pulmonar 14 

Insuficiencia cardíaca i 

Dilatación Aórtica i 

Várices de los miembros inferiores 25 

Várices de la vulva 10 

Albuminúricas 28 

Síntomas de abortos ii 

Trombus vaginal i 

Presentaciones viciosas 28 

Estrechez pelviana 2 

Placentas bajas 8 

Muerte del feto 27 

Inercia uterina 10 

Sufrimiento Fetal 16 

Hemorragias por placentas bajas 8 

Rupturas uterinas 2 

Brevedad del cordón 3 

Desgarros del periné 30 

Ruptura artificial de las membranas 63 

Extracciones de nalgas 25 

Versiones internas 6 



- 26 — 


Maniobras de Mauriceau 31 

Fórceps 1 1 

Distocia anular 7 

Hemorragias del alumbramiento 10 

Hemorragias post-alumbramiento 22 

Episiotomías 10 

Perineorrafias 22 

Globo de Champetier de Rives 2 

Dilatación manual del cuello 3 

Circulares del cordón de 5 vueltas i 

» » » » 4 vueltas 2 

» » » » 3 vueltas 2 

Pie-Bot I 

Endometritis puerperales 22 

Pelviperitonitis (Colpotomía) 2 

Abceso de fijación 5 

Mastitis supuradas 2 

Embarazos ectópicos 3 

Cervicitis 3 

Bartolinitis 2 

Vegetaciones vulvares y perineales i 

Quiste del gran labio derecho de la vulva i 

Eclampsias 2 

Molas Hidati formes 5 

Psicosis del embarazo i 

Abceso de la articulación coxo-femoral i 

Eventraciones 2 

Cáncer del intestino (ciego) i 

Asma bronquial i 

Tuberculosis intestinal i 

Parametritis 2 

Salpingitis I 

Colecistitis I 

Congestión del hígado i 

Flebitis de los miembros inferiores 2 

Insuflación tubaría i 



— 27 — 


Utero infantil i 

Endometritis 4 

Fístula recto vaginal i 

Pólipos del cuello uterino ; 3 

Metrorragias 4 

Rigidez del cuello 3 

Incisión del cuello uterino i 

Grippe I 

Nudos del cordón 5 

Raspajes 152 

Cura jes digitales 2 

Raspajes en ciudad con perforación i 

Desgarro peritoneal post coito i 

Colitis espasmódica i 



POLICLÍNICA 


Como en el año anterior la Policlínica es atendida por el 
suscripto y por la Dra. Luisa Volonté de Albo y el Dr, Alfre- 
do Canzani. 

Desde el 25 de Abril de 1931 hasta el 25 ele Abril de 
1932, ha funcionado durante 314 días, atendiéndose 1.294 
enfermas nuevas. Las consultas de enfermas que no concu- 
rren por primera vez a la Policlínica sumaron 2.442. 

Su distribución es la siguiente; 


1931- 


Abril (desde el 25) . 

Mayo 

Junio 

Julio 

Agosto 

Septiembre 

Octubre 

Noviembre 

Diciembre 

1932. 

Enero 

Febrero 

Marzo 

Abril (hasta el 25) . 

Total 


ENFERMAS 


NUEVAS 

CONSULTA 

27 

30 

119 

201 

105 

194 

127 

202 

105 

192 

113 

201 

94 

180 

90 

172 

92 

180 


no 

246 

III 

200 

no 

260 

91 

184 

1294 

2.442 


El análisis de sangre (Reacción de Wassermann) es 
practicado sistemáticamente en todas las embarazadas. Du- 
rante el año se ha analizado la sangre de 409 grávidas, sien- 
do positiva en 22 (4. 70 %). 



— 29 


Las curaciones cervicales ascienden a 392, descompues- 
tas así : 


1931- 

Abril (hasta el 25) 43 

Mayo 43 

Junio 38 

Julio 26 

A|fosto 32 

Septiembre 42 

Octubre 19 

Noviembre 21 

Diciembre 27 

1932. 

Enero 12 

Febrero 42 

Marzo 44 

Abril (hasta el 25) 3 

Total 392 


Además, para cumplir distintos tratamientos, se han in- 
yectado los siguientes medicamentos: 

Vacuna antigonocóccica 104 inyecciones. 

Ovariona 120 » 

Bacthe Pyo Fage 12 » 

Si se compara el movimiento de la Policlínica del año 
anterior con el presente, se nota una ligera diferencia en me- 
nos, en este último (5.40 %). Esto se explica porque se ha 
sido extremadamente riguroso en la exigencia de la tarjeta 
de pobre, no atendiéndose ninguna enferma que no estuviera 
munida de ella. 

Me voy a referir ahora a otro punto que tiene su cabi- 
da en este capítulo, punto, que por otra parte, ya he comen- 



— so- 


tado en mis comunicaciones de los años anteriores. Es el re- 
ferente a la forma en que son tratadas las embarazadas que 
en el momento del parto, harán uso del Servicio Obstétrico 
Domiciliario. El régimen actual es el siguiente : 

Las embarazadas concurren a la Policlínica, donde se 
vigila su embarazo. Cuando están cerca del término y juz- 
gamos que el parto podrá producirse normalmente (multí- 
paras bien conformadas, con orinas normales y presentación 
eutócica) se le firma una tarjeta solicitando se le conceda 
asistencia a domicilio. Las interesadas concurren entonces al 
local del Servicio Obstétrico Domiciliario (Mercedes esqui- 
na Minas) y a la presentación de la tarjeta referida, se le en- 
trega la caja con los útiles para el parto y una tarjeta en que 
consta el nombre de la partera o parteras a quienes deberán 
recurrir en el momento del parto. 

Este régimen debe modificarse en el sentido de evitarle 
a la embarazada la concurrencia al Servicio Obstétrico Do- 
miciliario, distante más de 8 kilómetros del local donde fun- 
ciona la Policlínica, recorrido que es hecho a pie por la mayor 
parte de ellas, pues se trata siempre de personas pobres, fal- 
tas de todo recurso. La caja de útiles y la orden para la par- 
tera que va a asistir el parto, deberían entregarse en la Po- 
liclínica, y en esa forma beneficiaríamos a esas pobres muje- 
res que después de recorrer un largo trayecto para concurrir 
a la Policlínica (la mayor parte viven en Maroñas, Malvín 
o Carrasco), tienen que volver a peregrinar y recorrer otro 
largo trayecto para recoger las cajas de útiles, y la orden 
para la partera asistente. 

Yo iría más allá, Sr. Presidente, y me permitiría suge- 
rir una modificación más radical al régimen existente; la 
creación del Radio de Asistencia Obstétrica Domiciliaria de 
la Unión, dependiente de la Policlínica a mi cargo. Las em- 
barazadas se vigilarían durante el período de gravidez, en la 
misma forma que se hace actualmente y llegado el momento 
oportuno, se le entregaría en nuestra Policlínica, la caja de 
útiles y la orden para la partera elegida por la propia emba- 



— 31 — 


razada del cuerpo de parteras domiciliadas en el radio y que 
nombraría el Consejo de Salud Pública. La vigilancia del 
puerperio se haría por el suscripto o por los médicos adjun- 
tos, obligando a la partera asistente a dar cuenta al Servicio 
Obstétrico Domiciliario de la calle Mercedes y Minas, de 
todo parto efectuado, a los efectos del control para el pago 
de dichos partos. 

Si este mismo régimen se aplicara a otras zonas aleja- 
das del centro (Paso del Molino y Cerro) entiendo que el 
Servicio Obstétrico Domiciliario, cumpliría mejor su cometi- 
do y se beneficiarían enormemente ese conjunto de mujeres 
en el trance de la maternidad, dignas por ello, de toda con- 
sideración. 



ASISTENCIA DEL RECIEN NACIDO 


Esta sección está a cargo del Dr. Pedro Cantonnet que 
me acompaña en forma desinteresada, desde que se inauguró 
el Servicio. 

% 

En estos últimos tiempos y con el cargo de médico ad- 
junto, actúa también el Dr. Héctor Cantonnet. 

He aquí dos trabajos de estos estimados colaboradores : 



LA CONJUNTIVITIS PURULENTA 

EN LOS 

RECIÉN NACIDOS HEREDO - ESPECÍFICOS 

V. por los Drs. P. y H. Cantonnet (0 


En el Servicio de la Maternidad del Hospital Pasteur 
del Dr. Carlos P. Colistro, nació el 28 de Mayo de 1932 una 
niña cuya historia resumimos. 

Recién nacida de parto normal. Embarazo a término, 
pesa 2850 gm. siendo el examen que practicamos completa- 
mente normal, fuera de un corrimiento purulento ocular bi- 
lateral. Ruptura de membranas a las 22 horas del 27 de Ma- 
yo. Expulsión fetal a las 2 horas 28 de Mayo. Se hace tra- 
tamiento profiláctico ocular. Vemos al niño a las ii de la 
mañana del mismo día, constatando un corrimiento purulento 
bilateral con gran edema parpebral. Se practica examen de 
su secreción ocular. “Se observan glóbulos de pus”. “No hay 
microbios”. 

Antecedentes familiares : madre primigesta habiendo si- 
do sana, sin abortos, orina normal, examen de sangre Was- 
serman Ho. Hacemos el tratamiento de la oftalmía, asocian- 
do un tratamiento antiespecífico con ungüento napolitano, 
o gr. 50 por día. 

Recién al tercer día se pueden ver las córneas que apa- 
recen opacas. El cuarto día corrimiento casi nulo, córneas 
opacas, sobre todo la del ojo derecho. El quinto día la oftal- 
mía está vencida, pero dejando ceguera completa. (Dr. A. 
Meerohoff). El niño que debía volver al Servicio de oftal- 
mología del Hospital Pasteur se pierde de vista. 


(\) Comunicación a la Sociedad de Pediatría, Julio de 1932. 



Segundo caso 


En noviembre de 1923, tuvimos que actuar frente a una 
recién nacida que presentaba una oftalmía purulenta. Niña 
nacida a término de parto normal algo prolongado (primi- 
gesta) pesando 3.500 grm. Examen del recién nacido: nor- 
mal. Se hace tratamiento profiláctico por el argirol al 25 %. 
Toma pecho. A la semana de su nacimiento comienza un pe- 
queño corrimiento en el ojo derecho. Rápidamente aumen- 
ta la secreción purulenta tomando la otra vista, gran edema 
parpebral que hace difícil el examen de su córnea. 

Antecedentes familiares : madre siempre sana. Embara- 
zo normal sin albúmina en sus orinas. Padre específico en 
tratamiento. En el momento del nacimiento se hace el Was- 
sermann, con la sangre del cordón con resultado negativo. 
Examen anatomo-patológico de la placenta (Dr. Domínguez) 
normal. Frente a esa oftalmía purulenta hacemos el trata- 
miento que creemos conveniente y lo vemos con el Dr. A. 
Meerohoff con el cual seguimos al niño. Y bien, a pesar del 
tratamiento: nitrato de plata, permanganato, argirol, protei- 
no-terapia, tratamiento anti-específico, etc., se hace la opa- 
cidad de las córneas primero y su perforación después. Ce- 
guera completa. 

Es bien sabido que en todas las Maternidades, a pesar 
de las medidas profilácticas encaminadas a extirpar el fan- 
tasma de la oftalmía purulenta, ésta se presenta, si bien es 
cierto, en una proporción muy reducida. 

En el Servicio de Maternidad del Dr. Colistro, el trata- 
miento profiláctico lo hacemos durante el embarazo (higie- 
ne del embarazo) e inmediatamente después del nacimiento 
se practica el Credé con nitrato de plata al i %. Todavía 
más, a las 24 y 48 horas de nacido el niño, hacemos nueva 
instalación ocular con argirol al 25 %. (Una gota en cada 
conjuntiva). 

El tratamiento curativo con el cual hemos dominado 



— 35 — 


siempre la oftalmía purulenta, ya sea a gonococos como mi- 
crobios diversos, es el que hemos practicado en nuestro primer 
caso, es decir, hacemos lavajes externos con suero fisiológico 
cada 4 horas y tres veces al día instilamos una gota de ar- 
girol al 25 %, tratamiento que podemos modificar de acuer- 
do con el estudio diario que hacemos del niño. 

Y bien, ya cuando tratamos con el Dr. A. Meerohoff, 
enérgica e ineficazmente, el primer caso de oftalmía purulen- 
ta en un* recién nacido heredo-específico, nos llamó la aten- 
ción el ataque rápido de sus córneas que llega hasta la cegue- 
ra completa. El segundo niño heredo-específico que también 
vimos con el Dr. A. Meerohoff, hace ima oftalmía purulenta 
y en pocos días llega a la fimdición de sus córneas. 

Nos parece interesante llamar la atención en nuestro 
medio, sobre el pronóstico grave y desfavorable que tiene la 
oftalmía purulenta en los heredo-específicos. 

Para hacer tal afirmación nos basamos en nuestros dos 
casos seguidos bien de cerca y sobre las lecturas que sobre 
tal tema pudimos hacer, gracias a la atención de los doctores 
W. y A. Meerohoff. 

La bibliografía es sumamente rara. Solamente hemos 
encontrado dos artículos del Dr. Barmettler : Rapporto tra la 
oftalmoblenorrea dei neonati e la lúe congenita. Rinascenza 
medica — 1926 número 18. Reperado en: Zentralblatt für die 
gesanite ophtal-mologie — tomo 17-1927. 

El mismo autor insiste sobre el mismo tema en el XII 
Congreso de Nápoles — 28 -IX -al i.® X- 1927. Atti congr. 
pediatr. Ital. 314 a 320 y 357-359-1928. 

El citado autor en su primer artículo habla de 7 casos 
de oftalmoblenorrea con complicación corneal, donde se cons- 
tató la sífilis congénita. Esta actuaría debilitando las defen- 
sas naturales y favoreciendo la acción de otros gérmenes. 

Barmettler, llega a la conclusión que la aparición de 
complicaciones en un tratamiento bien conducido de conjun- 
tivitis purulenta debe hacer sospechar la sífilis hereditaria. 
Morax, citado por el nombrado autor, opina que el 5 % de las 



— 36 


supuraciones oculares de los recién nacidos, son debidos a 
la sífilis. 

En esta comunicación sólo hemos querido destacar la 

importancia que tiene el conocimiento del grave pronóstico 

de la oftalmía purulenta en los recién nacidos heredo-luéticos. 

Frente a tales casos deben ser extremadas las medidas 

% 

profilácticas, capaces de evitar la eclosión de una enfermedad 
que en tal terreno toma un desenvolvimiento de resultados 
tan funestos para el porvenir del niño. 


Un caso de malformaciones 

múltiples en un recién nacido 

El 21 de mayo de 1932 nació un niño en la Maternidad 
del H. Pasteur — Servicio del Dr. Colistro — que dado el con- 
junto de malformaciones que presentaba creemos interesante 
dar a conocer. 

Niño nacido de parto de nalgas de desarrollo normal, 
pesa 2.700 grm., a término, niño que vivió durante ^ de hora. 
Madre sin antecedentes de importancia; tres embarazos y 
partos normales, sin abortos, examen de sangre normal, Was- 
sermann negativo. 

Nos pareció interesante hacer la autopsia. He aquí el re- 
sultado de la misma: Aspecto exterior. Primero, extrofia 
vesical. Segundo, imperforación anal. Tercero, ausencia de 
órganos genitales externos, existiendo en un punto como una 
pequeña vesícula de contenido negruzco, que ocupaba el sitio 
de la vulva. ¿Los pequeños o los grandes labios? De todos 
modos los únicos levantamientos que se encontraban estaban 
a una gran distancia de este punto que describimos. Cuarto, 
por debajo de la vijiga había tegumento completo. Quinto, la 
pared que limitaba la extrofia estaba constituida por peri- 
toneo y los diversos elementos que acompañan a la piel, pero 
sin músculos. Estos habían quedado detenidos a gran distan- 
cia de la vejiga. 



— 37 — 


Abierto el cadáver se encontró: peritoneo por toda la 
cara posterior de la vejiga. Segundo, ausencia de torción del 
intestino, que era todo de un calibre, una pequeña eminencia 
mamelonada de un color blanco rosado, que supusimos fuera 
el divertículo de Mekel, que había cumplido su evolución. 
Tercero, por debajo de él, el intestino terminaba en el pun- 
to más bajo de la vejiga. Cuarto, en el centro de la pelvis y 
elevándose en el abdomen, aparecían dos cuernos confluyen- 
do haciar«la línea media, donde ambos se tocaban sin fusionar- 
se, constituyendo así un útero didelfo, con dos trompas. Quin- 
to, por detrás del útero había un pequeño espacio e inmedia- 
tamente hacia atrás, se encontraba el cóxis alto y con fuerte 
curvadura hacia adelante. Sexto, los riñones de aspecto nor- 
mal tenían uréteres de calibre muy diferente : el derecho, muy 
fino, desembocaba en la vejiga, en un punto que desde antes 
de explorado parecía ser el orificio ureteral teniendo un re- 
corrido retro-peritoneal. El otro en cambio mucho más grue- 
so, en posición mediana se seguía hasta el útero del lado co- 
rrespondiente. Allí se recostaba contra él y se podía seguir 
difícilmente su trayecto hasta el otro orificio ureteral, que 
se veía en la vejiga extrofiada. Séptimo, por delante del úte- 
ro y por detrás de la vejiga había una ampolla rectal comple- 
ta que se prolongaba hacia arriba en un conducto que termina- 
ba ciego y progresivamente afinado. Octavo, no había en 
toda la cavidad abdominal trasas de colon. 

Resumen. — Encontramos, pues, en el malformado que 
describimos: una extrofia vesical, imperforación anal, des- 
embocamiento del intestino en la vejiga (cloaca), ausencia 
de vagina, pequeñez de los rodetes genitales externos, curva- 
dura exagerada del cóxis, ausencia de rotación del intestino, 
ampolla rectal por delante del útero, útero didelfo, ureteres 
anómalos. 

La extrofia vesical trajo como consecuencia la falta de 
desarrollo de la cloaca, de manera que hubo al mismo tiem- 
po que falta de evolución en la parte de alantoides que da la 
vejiga, falta de evolución de la parte de intestino que desem- 



— 38 — 


boca en la cloaca, A su vez este intestino no evolucionó y no 
creció como para dar las vueltas normales. Por debajo del 
divertículo de Mekel, se echó directamente en la cloaca y no 
creció más. No hubo por lo tanto ni colon ni torciones, A su 
vez se desarrolló un útero didelfo y uno de ellos mezclado 
interiormente con el ureter del lado correspondiente. Los 
cordones de Gartner y de Wolff bajan juntos, de modo que 
pueden haber dado la anomalía con el ureter. Se desarrolló 
una ampolla rectal como para esperar al otro extremo del in- 
testino que no vino y como debía desarrollarse al lado de ese 
intestino, lo hizo donde debía estar el tracto genital. Este 
a su vez se encontró desplazado atrás y se desarrolló donde 
pudo, puesto que la separación entre la alantoides y el intes- 
tino no se hizo. 



TRATAMIENTO DEL ABORTO FEBRIL 


Sobre el tratamiento del aborto febril se ha escrito mu- 
cho y se ha discutido mucho también; y este es el momento 
en que aun no existe un completo acuerdo sobre este punto. 
Esta discordia en la forma de tratar el aborto febril viene de 
mucho tiempo atrás y frente a Fehling que a mediados del 
siglo pasado evacuaba todos los úteros, fueran o no febriles, 
para evitar, según él, la hemorragia y la infección, se coloca- 
ron los abstencionistas, teniendo en cuenta los verdaderos de- 
sastres que provocaba en algunos casos el tratamiento de 
Fehling. 

Entre estas dos maneras de proceder, intervencionistas 
y abstencionistas, forzosamente tenía que surgir un trata- 
miento que podríamos llamar mixto, intervencionista en al- 
gunos casos y abstencionista en otros. Y es así que en el año 
1928 los doctores Carlevaro y Rodríguez López, en comuni- 
cación a la Sociedad Ginecotocológica del Uruguay, actuali- 
zando la vieja teoría alemana de la Sapremia y la Septicemia, 
clasifican los abortos febriles en dos tipos: tipo pneumónico 
y tipo tífico, siendo intervencionistas en los primeros y abs- 
tencionistas en los segundos. 

Es indudable que en aquellos casos cuyo tipo clínico es 
perfectamente diagnosticado, el tratamiento propuesto por 
los doctores Carlevaro y Rodríguez López, tiene que dar bue- 
nos resultados. Pero aquellos casos (y son muchos) que par- 
ticipan de uno y otro tipo, ¿ cómo los trataremos ? 

Es por esta razón y por la imposibilidad en que nos en- 
contramos actualmente, de conocer el grado de infección, 
pues ni el laboratorio ni la clínica puede dárnoslo, es que soy 
francamente abstencionista. 

El procedimiento que nosotros aplicamos en nuestro 
Servicio Clínico es el siguiente: 

Todo aborto febril incompleto es considerado como in- 
fectado, por lo cual nuestra conducta es francamente absten- 



— 40 — 


cionista tratándolos con saco de hielo y pituosona ( 34 c. c. ca- 
da 6 horas) y procediendo a la evacuación de los restos des- 
pués que han transcurrido más de 48 horas de apirexia. Sólo 
evacuamos el útero de inmediato, cuando una hemorragia 
inquietante nos obliga a ello. Hemos obtenido siempre buenos 
resultados. 

Sin embargo, dada la forma en que funciona nuestro 
Servicio Clínico, en el cual no hay guardia permanente de 
médicos especializados, y las enfermas que llegan al Hospi- 
tal Pasteur fuera de las horas de la mañana, son atendidas 
por los Cirujanos de Guardiá; se han tratado gran cantidad 
de abortos febriles por la evacuación inmediata, y los resul- 
tados obtenidos son dignos de tenerse en cuenta. No entro, 
por ahora, a su discusión, limitándome solamente a publicar 
detalladamente nuestra estadística, dejando para otra oportu- 
nidad el comentario. 

En el año 1931 -32 han ingresado al Servicio 163 en- 
fermas con hemorragia por aborto. 135 abortos incompletos 
y 28 inminencias de aborto, el cual se ha efectuado después 
expontáneamente en la Clínica. De los 135 abortos incomple- 
tos, debemos deducir 5 que ingresaron en grave estado (el 
hemocultivo fue positivo y sólo se hizo tratamiento por sue- 
ros y vacunas), 2 curajes digitales y una enferma a quien 
se le había hecho el raspa je en ciudad y se hospitalizó sola- 
mente al efecto de vigilar su post-aborto, que fué normal. 

Quedan, pues, 127 enfermas cuyo tratamiento fué la 
evacuación uterina inmediata. De estas, ingresaron con fie- 
bre 51 y apiréticas, 76. 

La evolución de las que fueron cureteadas con fiebre fué 
la siguiente: 

En 26 la temperatura descendió de inmediato y el post- 
aborto fué normal; y en 17 la temperatura ascendió, mante- 
niéndose durante varios días, lo que obligó a hacerle trata- 
miento médico: Bolsa de hielo y pituosona. 

De las 76 enfermas apiréticas que fueron cureteadas, 4 
hicieron un post-aborto febril. 



— 41 


Dentro de los abortos expontáneos que suman 28, 7 tu- 
vieron un post-aborto febril de algunos días (de 3 a 6 días), 
evolucionando después favorablemente. 

En resumen, pues, todos los abortos febriles que fueron 
tratados de inmediato por la evacuación, evolucionaron hacia 
la curación a breve plazo. 

En 8 casos que ingresaron febriles y que se intervino des- 
pués del descenso de la temperatura, el post - aborto fué 
normal.^ 

Digno de destacarse también es el hecho de que 4 casos 
de aborto incompletos apiréticos hicieron temperatura des- 
pués del curetaje. 

He aquí en detalle los datos estadísticos: 


Abortos iagresados al servicio desde el 25 de 
Abril de 1931 al 25 de Abril de 1932 


Abortos incompletos 135 

Abortos expontáneos 28 

Total 163 


Raspajes practicados en los abortos febriles ... 43 


Raspa jes practicados después del descenso de la 

temperatura 8 

Raspajes hechos sin temperatura, elevándose ésta 

después de la intervención 4 

Abortos infectados (septicemia) 5 

Abortos expontáneos que hicieron temperatura des- 
pués de efectuados 7 

Raspa je en ciudad i 

Cura jes digitales 2 


Total 7 ^ 

Abortos que han evolucionado normalmente 93 

Total 163 


Total de raspajes por aborto incompletos . . 127 



42 - 


Abortos febriles tratados 

por la evacuación Inmediata 

EVOLUCIÓN 

% 

1467. — Temp. 38.8/ puls. 100. — Raspaje. Chucho des- 
pués de éste. I^a temperatura desciende a lo normal. Estada 
de la enferma, 6 días. 

1501. — Temp. 38.9/ puls. 126. — Chuchos 2. Raspa- 
je. La temperatura desciende a lo normal. — Tratamiento: 
I)ituosona y bolsa de hielo. Estada 6 días. 

1508. — Temp. 38.4/ puls. 120. — Chucho, raspaje. La 
temperatura desciende a lo normal. Estada 4 días. 

1526. — Temp. 37.2/ puls. 80. — Raspaje. La tempera- 
tura desciende a lo normal. Estada 5 días. 

1554. — Temp. 37.4/ puls. 88. — Raspaje. La tempera- 
tura desciende a lo normal. Estada 5 días. 

1600. — Temp. 37.5/ puls. 100. — Raspaje. La tempera- 
tura desciende a lo normal. Estada 5 días. 

1C33. — Temp. 39.4/ puls. 120. — Raspaje. La temi)cra- 
tura desciende a lo normal. Estada 4 días. 

1709. — Temp. 38.2/ puls. 124. — Raspaje. La tem- 
peratura desciende a lo norm.'d. Estada 5 días. 

1753. — Temp. 37.5/ puls. 106. — Raspaje. La tem- 
peratura desciende a lo normal. Estada 5 días. 

1773 - — Temp. 37.5/ puls. 92. — Raspaje. La tempe- 
ratura desciende a lo normal. Estada 3 días. 

1791. — Temp. 37.2/ puls. 102. — Raspaje. La tempe- 
ratura de.sciende a lo normal. Estada 5 días. 

1799. — Temp. 37.8/ puls. 120. — Raspaje. La tempe- 
ratura desciende a lo normal. Tratamiento: bolsa de hielo. 
Estada 5 días. 

1806. — Temp. 38.2/ puls. 112. — Raspaje. La tem- 
peratura desciende a lo normal. Tratamiento: bolsa de hielo. 
Estada 4 días. 



— 43 — 


1807. — Temp. 37.2/ puls. 120. — Raspaje. La tempera- 
tura desciende a lo normal. Tratamiento: bolsa de hielo. 
Estada 5 días, 

1854. — Temp. 37.5/ puls. 94. — Raspaje. La tempera- 
tura desciende a lo normal. Estada 4 días. 

1916, — Temp. 37.2/ puls. 120. — Raspaje. La tempe- 
ratura desciende a lo normal. Estada 5 días. 

1943. — Temp. 37.2/ puls. 84. — Raspaje. La tempera- 
tura de'Sciende a lo normal. Estada 5 días. 

2015. — Temp. 36,2/ puls. 108. — Aumento de tempera- 
tura a 37.4/. Raspaje. La temperatura desciende a lo normal. 
Estada 6 días. 

2023. — Temp. 37,4/ puls. 88. — Raspaje. La tempe- 
ratura desciende a lo normal. Estada 4 días. 

2026. — Temp. 37.6/ puls. 100. — Raspaje. La tempe- 
ratura desciende a lo normal. Estada 4 días. 

2047. — Temp. 37.5/ puls. 100. — Raspaje. La tempe- 
ratura desciende a lo normal. Estada 6 días. 

2175. — Temp. 37.5/ puls. 120. — La temperatura des- 
ciende hasta 36,6/ y vuelve a subir a 37.5/, puls. 124. Ras- 
paje. La temperatura desciende a lo normal. Estada 6 días. 

2183. — Temp. 38/ puls. 120. — Raspaje. La tempera- 
tura desciende a lo normal. Tratamiento: pituosona, bolsa de 
hielo y suero fisiológico. Estada 6 días. 

2243. — Temp. 37.6/ puls 120. — La temperatura des- 
ciende a 36.8/ y vuelve a subir hasta 38.4/. Chucho. Raspa- 
je. La temperatura desciende a lo normal. Tratamiento: bol- 
sa de hielo. Estada 10 días. 

2268. — Temp. 38.8/ puls. 124. — Raspaje. La tempe- 
ratura desciende a lo normal. Estada 5 días. 

2301. — Temp. 37.8/ puls. 96. — La temperatura au- 
menta a 38.8/. Puls. 120, Raspaje. La temperatura desciende 
a lo normal. Estada 5 días. 

Total de raspa jes hechos con temperatura y que 
evolucionaron normalmente 26 

1454. — Temp. 37/ puls. 102. — Raspaje. La tempera- 



— 44 — 


tura desciende a 36.4/ durante 2 días y sube a 39.3/. Puls. 
112, Descenso a lo normal. Tratamiento : bolsa de hielo y pi- 
tuosona cada 6 horas. Estada 9 días. 

1527. — Temp. 37.5/ puls. 104. — Raspaje. La tempe- 
ratura desciende a lo normal. Tratamiento: bolsa de hielo y 
pituosona cada 6 horas. Estada 10 días. 

1566. — Temp. 38.5/ puls 112. — Raspaje. La tempe- 
ratura sube a 39.7/ puls. 120. La temperatura se mantiene 2 
días para descender a lo normal. Tratamiento: bolsa de hie- 
lo. Estada 6 días. 

1642. — Temp. 39/ puls. 124. — Raspaje. La tempe- 
ratura desciende a 37/ 2 días y aumenta a 39.4/. Tratamien- 
to: pituosona y bolsa de hielo. (Bronco-pneumonía). Esta- 
da 17 días. 

1659. — Temp. 37.3/ puls. 132. — Raspaje. Chucho. La 
temperatura aumenta en los días siguientes hasta 40.5/ pul. 
140. Pelvi-Peritonitis. (Colpotomía). Bronco-pneumonía. Es- 
tada 53 días. 

1685. — Temp. 37.5/ puls. 124. — Raspaje, la tempera- 
tura persiste durante 4 días y desciende a lo normal. Traten 
miento : bolsa de hielo. Estada 8 días. 

1697. — Temp. 38.3/ puls. 120. — Raspaje. La tempe- 
ratura persiste durante 3 días y desciende a lo normal. Tra- 
tamiento: bolsa de hielo. Estada 8 días. 

1839. — Temp. 37.2/ puls. 100. — Chucho. Temp. 40.5/ 
puls. 120. Raspaje. La temperatura disminuye a 38.3/ puls. 
120. La temperatura se mantiene en tre 37/ y 38/ durante 2 
días para ir descendiendo hasta lo normal. Tratamiento: bol- 
sa de hielo y pituosona. Estada 8 días. 

1867. — Temp. 37.7/ puls. 92. — Raspaje. La tempera- 
tura desciende a 36.9/ para volver a subir a 37-5/ 7 descen- 
der a lo normal. Tratamiento: pituosona y bolsa de hielo. Es- 
tada 6 días. 

1957. — Temp. 37/ puls. 84. — Raspaje. La tempera- 
tura desciende a 36.3/ y sube a 37.2/ manteniéndose alterna- 
tivamente durante tres días y desciende a lo normal. Estada 
8 días. 



— 46 — 


2115- — Temp. 37.8/ puls. 100. — La temperatura des- 
ciende a 36.4/, al quinto día empieza a subir hasta 37.5/. 
Raspaje. Desciende la temperatura a lo normal. Tratamiento: 
bolsa de hielo. Estada 9 días. 

2119. — Temp. 37.2/ puls. 88. — Raspaje. La tempera- 
tura desciende a 36.8/ para subir a 38.3/ y descender a lo 
normal. Estada 3 días. 

2150. — Temp. 38/ puls. 100. — Raspaje. La tempera- 
tura desciende a 37.1/ para ir subiendo hasta 39.4/ puls. 120. 
Desciende a 37/, continuando la temperatura durante varios 
días. Tiene una anexitis bilateral. T ratamiento : pituosona ca- 
da 6 horas, bolsa de hielo, Horno Bier. Estada 15 días. 

2214. — Temp. 38.4/ puls. 108. — Raspaje. La tempera- 
tura desciende a 36.8/ para volver a subir hasta 39/. Se tra- 
ta de una bacilar. Tratamiento : pituosona y bolsa de hielo. 
Estada 14 días. 

2000. — Temp. 37.5/ puls. 100. — Raspaje. La tempe- 
ratura persiste durante 4 días para descender a lo normal. 
Estada 7 días. 

2276. — Temp. 38.6/ puls. 120. — La temperatura des- 
ciende a 37.3/ y vuelve a subir a 38.2/. Raspaje. La tempe- 
ratura persiste 5 días. Bacilar. Estada 9 días. 

1811. — Temp. 37.5/ puls. 96. — Raspaje. Chucho. La 
temperatura sube a 39.7/ durante tres días, la temperatura 
se mantiene alta, para descender a 37/, subiendo en tres días 
a 37.5/ para descender a lo normal. El puls. se mantiene 
entre 80 y 100. Tratamiento : hielo y pituosona cada 6 horas 
durante 5 días. Al sexto día 1 c. c. Bacte Pío Fage durante 
3 días Anexitis izquierda. Estada 1 1 días. 

Total de raspa jes hechos con temperatura y cuyo 
post-aborto fué febril 


17 



— 46 — 


Evolución del raspaje hecho 

después del descenso de temperatura 

1666. — Temp. 38/ puls. lio. — Chucho. Raspaje hecho 
después de descender la temperatura. Marcha normal. Tro- 
tamiento: bolsa de hielo. Estada 7 días. 

1681. — Temp. 38.8/ puls. 128. — Chuchos. Raspaje 
después de descender la temperatura. Tratamiento: pituosona 
y bolsa de hielo. Estada 8 días. 

1987. — Temp. 37.4/ puls. 96. — La temp. aumenta a 
38.7/ y desciende a 36.8/. Raspaje. Marcha normal. Estada 
5 días. 

2032. — Temp. 38.7/ puls. 100. — Al cuarto día la tem- 
peratura desciende a 36.8/. Raspaje. Marcha normal. Esta- 
da 10 días. 

2078. — Temp. 37.8/ puls. 92. — La temperatura va 
descendiendo hasta 36.5/. Raspaje. Marcha normal. Estada 

4 días. 

2093. — Temp. 38.8/ puls. 120. — Chucho. La tempe- 
ratura desciende a 36.5/. Raspaje. Marcha normal. Estada 

5 días. 

2098. — Temp. 37.8/ puls. 92. — La temperatura des- 
ciende durante 2 días hasta 36.8/. Raspaje. Marcha normal. 
Estada 5 días. 

2148. — Temp. 37.5/ puls. 84. — Al tercer día descien- 
de a 36.8/ puls. 92. Raspaje. Estada 5 días. 

Total de raspa jes hechos después del descenso de la 
temperatura 8 



LA TRANSFUSIÓN DE SANGRE 
EN LA CLÍNICA OBSTÉTRICA DEL PROFESOR 
AUGUSTO TURENNE 


Lcccién dada en la Facultad de Ciencias Médicas 
de Buenos Aires 

Octubre 26 de 1920. 

Llamará justamente la atención el que recién publique 
este trabajo, habiendo transcurrido más de once años desde 
que fué leído en el anfiteatro de la Escuela de Ciencias Médi- 
cas de Buenos Aires. Tal retardo obedece a una causa senci- 
lla : el extravío de los originales. Hace apenas unos meses apa- 
recieron mezclados con papeles de otro orden, que se habían 
archivado. Como la publicación de ellos sólo interesa del 
punto de vista personal, dada la transformación radical que 
ha sufrido, desde entonces acá, la manera de inyectar san- 
gre, lo hago en mis “Comentarios” y no en una revista cien- 
tífica. 

En el salón donde se celebró el acto, ocupaban el si- 
tio de honor, el Decano de la Facultad de Medicina Dr. La- 
nari, el vicedecano Dr. Tibaldo Fernández, Consejero doc- 
tor Julio Iribame, Profesores Dr. Peralta Ramos. Boero, 
Agote, Enríquez, Belou, Bottaro, Houssay y numerosos mé- 
dicos, estudiantes y parteras que llenaban el amplio anfi- 
teatro. 

El Dr. Osvaldo L. Bottaro, profesor suplente de Clí- 
nica Ginecológica, designado por el Sr. Decano para reci- 
birme, hizo mi presentación en los siguientes términos: 

Señor Decano, señores Profesores, colegas y alumnos: 
Bien grato es para mí el honor que se me ha conferido de 
presentaros al señor Profesor Agregado de Obstétrica y 
Ginecología de la Facultad de Medicina de Montevideo, doc- 



— 48 


tor Carlos P. Colistro. Tanto más grato me resulta esto, 
señores, cuanto que el Dr; Colistro no trae tan sólo el con- 
tingente de su preparación sobre un tópico especial de medi- 
cina práctica, sino que une a esto el elevado prestigio de su 
cultura médico-social, traducida hacia nosotros en la más 
simpática y apreciable de sus modalidades: Ig. amistad. 

El Dr. Colistro, conceptuoso legislador en su país des- 
des el año 1920, profesor agregado desde el año 1918 y re- 
putado profesional, es hijo de una escuela uruguaya, que 
bien merece, a mi entender, ser individualizada, en mérito 
a sus orientaciones. Es así, señores, que la cátedra del emi- 
nente profesor Turenne, amigo nuestro y colaborador habi- 
tual en nuestros certámenes, es una cátedra prestigiada por 
la alta labor científica desarrollada, por su amplitud de mi- 
ras en el terreno médico-social, y por las constantes ense- 
ñanzas que de ella emanan: ya forjando profesores jóve- 
nes que lleven en su verba el credo de su discernimiento, ya 
nutriendo las revistas médicas, las que cunden a manera de 
savia renovadora en el ambiente de los hombres de ciencia 
y de progreso. 

Al hacer este justiciero recuerdo del maestro y de su 
cátedra, el distinguido huésped, maestro también, debe sen- 
tir reflejado hacia sí propio, la esencia de nuestras conside- 
raciones, desde que cada uno de los hombres de estudio, lle- 
vamos con orgullo todo cuanto aquellos hayan sido capaces 
de imprimirnos o plasmar, en el transcurso de nuestras vi- 
das de satélites científicos, voluntarios y conscientes. 

El conferencista de hoy, tiene merecido de su maestro 
y jefe, las consideraciones personales y científicas que le 
acreditan caballero, médico diligente y sociólogo empeñoso. 

Su labor en la “Asociación Fraternidad” de Montevi- 
deo como médico-director es el exponente de su entusiasmo 
por la obstétricia, en sus relaciones con la verdadera ftm- 
ción médico-social continuando allí la obra que el Dr. Tu- 
renne realiza con amplia escala en su Servicio de Protección 
Maternal del Hospital Pereyra Rosell, donde tantas veces 



- 49 — 


tuviéramos ocasión de sorprenderles en íntimo consorcio de 
acción y de ideales. 

Si Montevideo es habitual para mí, por simpatías, que 
no oculta mi sinceridad, no puede serlo menos todo aquello 
que tenga afinidades con la medicina, ni mucho menos aún 
las clínicas donde se nos recibe siempre como a camaradas. 

La feliz iniciativa de intercambio intelectual entre los 
hombres de ciencia, de los países vecinos, es la forma más 
eficiente del común engrandecimiento cultural y a su vez 
la más noble y simpática de las afinidades, capaces de impo- 
nerse por sí solas, la armonía política, tarea que incumbe a 
todo gobierno consciente de sus ideales y a todo ciudadano 
que ame a su país. 

Sea hoy la palabra del Profesor Colistro, la mensajera 
de esta bonanza y de esta armonía político-intelectual, arrai- 
gada entre argentinos y uruguayos, por efectos de una co- 
mún génesis histórica, que nadie se atrevería a disecar con 
propósitos de descubrir soluciones de continuidad. 

Comentaría gustoso, y con toda amplitud los trabajos 
científicos y la actuación docente y profesional del Dr. Co- 
listro, en la Escuela, en el Hospital Pereyra Rosell y en el 
público de la coqueta ciudad de Montevideo. 

Ello sería el mejor elogio que pudiera hacer del Pro- 
fesor que hoy nos honra con su visita y con su colaboración 
científica. 

Recordaré tan sólo algunos de sus trabajos originales 
sobre la especialidad, iniciados ya con su tesis inaugural del 
año 1907. 

Su tesis de profesorado del año 1918, versó sobre el 
tratamiento de la inserción viciosa de la placenta y sus com- 
plicaciones. 

Otro de sus opúsculos versa sobre el tratamiento de la 
eclampsia, donde el autor sostiene el destierro del doral y 
del veratrum viride, preconizando en cambio, el éter y la 
desintoxicación, a base de sangría bajo el control del oxi- 
lómetro. 


4 



— 60 — 


Citaré además, una monografía sobre el tratamiento 
de la retención placentaria, por impregnaciones alcohólicas 
en forma de instilaciones o taponamiento. 

Siempre en sus relaciones con la Obstetricia, publica 
en colaboración con su jefe y maestro, el procedimiento de 
la ligadura de la hipogástrica en la trombo-flebitis aguda. 

La profilaxis del aborto criminal le ha inspirado un 
proyecto legislativo que encuentra su obstáculo dentro de 
la Comisión Parlamentaria, fundamentándose en la viola- 
ción del secreto médico, tesis errónea, en el concepto del au- 
tor, bajo reservas de orden médico-social y legal, que nadie 
mejor que él se encargará de defender con el calor necesa- 
rio para lograr el éxito que ansia. 

La cita de algunos de sus trabajos, como véis, signifi- 
ca comprobaros, que el Dr. Colistro es un empeñoso pala- 
dín del progreso médico uruguayo, y es adelantar al audi- 
torio, las seguridades de que, al disertar sobre la transfu- 
sión de sangre, recurso que la Ostetricia, más que ninguna 
rama de la medicina ha recogido con avidez ante el cuadro 
de las hemorragias fulminantes, nos ha de procurar una ho- 
ra de apreciable interés y marcado provecho. 

Estimado compañero y amigo Profesor Colistro: 

Estáis en vuestra casa. En nombre del Sr. Decano, del 
Honorable Consejo Directivo y de la Escuela de Medicina 
toda, os doy la bienvenida, y os ofrezco complacido la tri- 
buna y la palabra. 

La forma elogiosa en que el profesor Bottaro hizo mi 
presentación, obligó a que en mi nombre y en el de la Escue- 
la Uruguaya del Profesor Turenne, a que pertenezco, pro- 
nunciara algunas palabras, expresando mi más profundo 
agradecimiento. 

Inmediatamente comencé mi disertación en la forma 
siguiente : 



61 — 


Señores : 

Permitidme antes de empezar mi conferencia haceros 
la siguiente declaración. No vengo a este anfiteatro en que 
han enseñado tantas glorias argentinas a deciros cosas nue- 
vas sobre transfusión. Vengo simplemente a narraros con 
toda lealtad lo que hacemos nosotros y los resultados que 
hemos obtenido allá en nuestra Clínica Obstétrica bajo la 
dirección de. un maestro que es un amigo sincero de vos- 
otros: el Profesor Augusto Turenne. Pero antes de comen- 
zar mi narración, es mi deber recordar a una gloria vues- 
tra. Es necesario que diga que gracias a un médico argenti- 
no poseemos un método sencillo y eficaz de transfusión. Es 
necesario que diga también que fué siguiendo las indicacio- 
nes del Profesor Agote que se hizo la primera transfusión 
de sangre en nuestra Clínica. Reciba pues, el ilustre médico 
argentino mi primer saludo y el testimonio de mi admi- 
ración. 

La primera transfusión de sangre fué practicada en 
nuestra Clínica el 26 de octubre de 1916 siguiendo para ella 
el procedimiento del Profesor Agote descripto en los “Ana- 
les del Instituto Modelo de Clínica Médica” correspondien- 
te al mes de enero de 1915, y como no contaramos con el 
aparato especial del citado autor, lo reemplazamos con otro 
improvisado en el momento, que se constituyó con un fras- 
co de cristal graduado de quinientos centímetros cúbicos de 
capacidad, de boca ancha, cerrada con un tapón de dos 
aberturas para dar paso a dos tubos acodados: uno de ellos 
corto en comunicación con una pera insufladora de Richard- 
son; el otro largo cuya extremidad inferior alcanzaba al fon- 
do del frasco, continuándose por otra parte con un delgado 
tubo de goma adaptado a una aguja común de inyección 
intravenosa. En el tubo de insuflación se interpuso un co- 
po del algodón esterilizado para filtrar el aire insuflado. 
Todo el aparato fué esterilizado convenientemente. 

Del resultado en este primer ensayo de transfusión 
sanguínea da cuenta la comunicación del profesor Turenne 



— 62 — 


publicada en la “Revista Médica del Uruguay” en el mes 
de Abril de 1917. 

Se trataba de una enferma atacada de un piosalpinx 
a quien hubo que practicarle una anexo-histerectomía sub- 
total. La intervención fué laboriosísima debido a que el pio- 
salpinx izquierdo estaba pseudo-incluído en el ligamento an- 
cho y su decorticación fué difícil y los anexos derechos ad- 
herían fuertemente al Douglas. Todas las partes denudadas 
sangraban en superficie lo que obligó a colocarle un Micku- 
licz. La intervención duró setenta minutos y durante ella la 
enferma flaqueó varias veces. Durante diez días el estado de 
la enferma fué grave pero después empezó a mejorar lenta- 
mente y a los trece días se le suprimió el tubo abdominal. Al 
día siguiente hace dos serias hemorragias por el trayecto del 
drenaje, que se tratan con suero gelatinizado, adrenalina y ta- 
ponamiento del trayecto. La enferma se reagrava y el pulso 
sube a 168. Cuatro días después vuelven a repetirse las he- 
morragias en número de cuatro en las veinte y cuatro horas. 
El estado de la enferma es gravísimo. Su palidez y la ínfima 
tensión del pulso, a pesar del suero y tonicardíacos empleados, 
hacen pensar que una nueva hemorragia le será fatal. El 
examen de la sangre practicado en ese momento dió el si- 
guiente resultado: 

Glóbulos rojos 
Hemoglobima 
Leucocitos . . 

Numerosos glóbulos rojos nucleados. 

La tensión sanguínea tomada con el Pachón fué de tre- 
ce como máxima y siete como mínima. 

Fué en este momento en que se planteó la necesidad y 
como único recurso de salvación, de la transfusión de sangre. 
Fué donante una nurse de la clínica de cuya perfecta integri- 
dad física no teníamos la menor duda. Bajo la dirección del 
profesor Turenne recogimos en el aparato a que he hecho re- 
ferencia más arriba y en el cual habíamos colocado la solu- 


517.000. 

10 % Gowers. 
4.500. 



— da- 


ción de citrato neutro de sodio al 25 % (aunque en mayor 
cantidad de la aconsejada por el profesor Agote de un centí- 
metro cúbico por cada cien centímetros cúbicos de sangre 
con el objeto de humedecer convenientemente las paredes del 
frasco, del tubo y aguja por donde tenía que pasar la san- 
gre) 250 centímetros cúbicos de sangre, previa descubierta 
de la Tena del donante. La mezcla con la solución de citrato 
fué facilitada agitando con una varilla de vidrio esterilizada. 
La agitación produjo una espuma persistente que no nos in- 
quietó lo más mínimo porque creimos fácil evitar su penetra- 
ción en las venas del receptor debido a que ocupaba la super- 
ficie del líquido, y porque su paso al tubo se señalaría en el 
tubo de vidrio indicador colocado cerca de la extremidad del 
tubo de goma próximo al frasco. 

El profesor Turenne tuvo a su cargo la segunda parte de 
la transfusión. Previa descubierta de la vena de la enferma y 
lleno el tubo y la aguja para evitar la penetración de aire, se 
le puncionó procediéndose luego a la transfusión como una 
inyección intra-venosa común. Se inyectaron doscientos trein- 
ta centímetros cúbicos de sangre. La enferma acusa poco 
tiempo después una sensación de bienestar y el pulso que la- 
tía a 144 baja a 132; y la tensión sanguínea máxima subió 
de trece a catorce y la mínima descendió de siete a seis. La 
mejoría subjetiva fué rápida y real: media hora después la 
enferma estaba visiblemente más animada y un leve sudor 
cubría su cara y extremidades. Esa noche, por primera vez 
después de la intervención, durmió varias horas. Localmente 
las lesiones mejoraron, la fiebre desapareció, el pulso descen- 
dió a 84 y el once de noviembre es dada de alta en buen es- 
tado. 

La evolución de la fórmula sanguínea es realmente in- 
teresante. 



— 64 



Octubre 26 

Octubre 28 

Nov. 7 


Nov. 25 

Glóbulos rojos 

517.000 

1:840.000 

2:628.000 

3:200.000 

4:560.000 

Eemoglobina 

10 % 

30 % 

40 % 

45 % 

75 % 

Leucocitos 

4.5,00 

10.560 

8.900 

9.600 

5.600 

Pol. neutrófilos 

76 % 

, 72.7 % 

78 % 

72 % 

54.6 % 

Pol. -eosiuófilos 

1 % 

1.3 % 

1 % 

— 

1.3 % 

Linfocitos 

17 % 

25.1 % 

19 % 

18 % 

42.6 % 

Mono nucleares grandes 

6 % 

0.6 % 

2 % 

2 % 

1.3 % 

Glóbulos rojos nucleados 

ntuneroaos 

0 

0 

0 

0 


Entusiasmados por el resultado obtenido, seducidos por 
la sencillez y por la inocuidad del procedimiento empleado, 
resolvimos experimentar la transfusión de sangre, no sola- 
mente en los casos de anemia aguda por hemorragias profu- 
sas, sino también en muchas afecciones, dentro del campo 
obstétrico, que supusimos pudieran beneficiar de ella: me 
refiero a la terapéutica de las toxemias leves o graves, pre- 
coces como los vómitos incoercibles, o tardías como la 
eclampsia. 

En este mi primer trabajo sobre transfusión sólo consi- 
deraré diez casos de transfusión practicados por mí en la 
Clínica del profesor Turenne y cuya indicación fué siempre 
la anemia aguda, por retención placentaria, rupturas uteri- 
nas, inundación peritoneal por ruptura de embarazos ectó- 
picos, etc., etc. Dejo para otra disertación otros casos de 
transfusión con buen resultado en casos de púrpuras, nefritis 
uremigena, vómitos incoercibles, eclampsia, etc. 

De los diez casos que revisto, en seis se empleó el mé- 
todo del profesor Agote y en los cuatro restantes utilicé el 
procedimiento ideado por mi compañero de tareas el doctor 
Horacio Félix Platero, Médico interno de la Maternidad y 
•que expondré lo más brevemente posible. 

Pero antes se me va a permitir una pequeña digresión. 
Al describir el método ideado por mi compañero, se adverti- 











— 66 — 


rá enseguida su similitud con el método de Rosenthal y que 
aunque su autor lo presentó en la Sociedad de Terapéutica el 
catorce de noviembre de 1917, sólo fué conocido por nosotros 
en marzo de 1918 por publicación en la Presse Médicale. 
Pues,bien, ya el Dr. Platero en agosto de 1917, practicaba ex- 
periencias de transfusión de sangre en nuestro hospital Ma- 
ciel, sirviéndose para ello de las jeringas y de la solución ci- 
tratada al 10 %. Por esta razón nosotros al aplicar su méto- 
do en nuestra Clínica, lo seguimos llamando método del doc- 
tor Platero. 

En agosto de 1917 practicaba yo una transfusión en una 
enferma atacada de nefritis uremígena, intervención que era 
presenciada por mi amigo el Dr. Platero, y fué entonces que 
en vista de algunos pequeños tropiezos experimentados, se 
le ocurrió que era completamente inútil para llevar a la prác- 
tica la citada transfusión por el método del profesor Agote, 
que era el que yo empleaba, hacer la descubierta previa de 
la vena en el donante y menos aun en el paciente, puesto que 
no hacemos jamás esta operación cuando deseamos hacer una 
toma de sangre para un Wassermann o para una dosificación 
de urea en el suero y menos aun cuando hacemos una inyec- 
ción intra-venosa de metales coloidales o de novoarzenoven- 
zol. Además teniendo en cuenta que los aparatos empleados 
hasta el momento presente para obtener la sangre del donan- 
te, así como para inyectar la misma sangre al receptor, 
han adolecido de defectos capitales que en la mayor parte de 
los casos han hecho completamente impracticable el procedi- 
miento, que debe ser extremadamente simple y capaz de ser 
llevado a la práctica por cualquier persona hábil para intro- 
ducir una aguja en el interior de la vena. Mi compañero me 
manifestó además al notar la aparición de un coagulo en la 
aguja que servía para conducir la sangre al interior de la 
vena de la enferma tratada, que tenía la plena seguridad de 
que una aguja gruesa de platino llenaría perfectamente la 
finalidad práctica. En cuanto a la toma de sangre todos sabe- 
mos bien con qué enorme facilidad se extraen cantidades 



— 66 — 


grandes con una simple puntura y mediante aspiración con 
cualquier clase de jeringas. Faltaba desde luego 'para llevar 
a la práctica el plan que se había imaginado el Dr. Platero de 
simplificar una intervención a punto de reducirla a una sim- 
ple inyección intra-venosa, el instrumental adecuado a tal fin 
y que podría ser una jeringa de una capacidad mayor que las 
conocidas, para evitar una manipulación larga y enojosa y a 
la vez llenar las condiciones de rigurosa asepsia necesaria, 
evitando el contacto del aire y el pasaje a través de tubuladu- 
ras que frecuentemente no se esterilizan bien y producen muy 
a menudo coágulos que obstruyen la luz de las agujas y obs- 
taculizan la llegada o salida de la sangre. 

En el párrafo anterior quedan sintetizadas las principa- 
les objeciones a los aparatos en uso corriente y no escapan 
a ellas tampoco los más modernos como efectivamente son 
los de Agote, Kreusher y Jeambrau. El Dr. Platero sustituye 
los aparatos conocidos por jeringas de vidrio del tipo Luer, 
pero de lOO centímetros cúbicos de capacidad de uso corrien- 
te en veterinaria. (Probablemente una jeringa de doscientos 
centímetros de capacidad, presentaría la ventaja de permitir 
mayor volumen de sangre y su manuabilidad no estaría por 
esa misma razón disminuida). Se evita con ello la cámara 
de aire de aspiración, que en el aparto de Kreusher se hace por 
la boca del operador, en el de Jeambrau por ima pera con un 
dispositivo especial que mediante una tuerca puede transfor- 
marse en aparato de insuflación. Se evita igualmente el con- 
tacto del aire que en la toma de sangre por el procedimiento 
de Agote se hace a cielo abierto y dejando caer la sangre en 
un recipiente que contiene la solución citratada al 25 % y que 
hay que agitar continuamente con una varilla de vidrio para 
asegurarse que la mezcla es homogénea. Se evita además la 
introducción de un aparato de vidrio afilado en punta que re- 
quiere venas gruesas y exige una previa descubierta de ellas; 
y finalmente se evita también una intervención sangrienta 
que mortifica al dador y al receptor de la sangre y le inutili- 
za venas que en el futuro pueden necesitarse para nuevas 
intervenciones. 



— 67 — 


El procedimiento ideado por el Dr. Platero permite, 
además, servirse de venas de cualquier calibre y usar varias 
venas en la misma persona, si llegaran a ocurrir inconvenien- 
tes en la técnica o no se hubieran llenado detalles indispen- 
sables y todo a costa de una simple punción a menudo casi 
indolora. Además el volumen de sangre obtenido en cada to- 
ma, no tiene tiempo de perder la temperatura del cuerpo de 
donde ha salido y puede ser reinyectado inmediatamente sin 
calentarlo previamente. 

Para practicar una transfusión por el método de mi 
compañero el Dr. Platero se requiere lo siguiente: Varias 
agujas de platino iridado de más de un milímetro de luz y 
perfectamente afiladas. 

Dos jeringas de vidrio de cien centímetros cúbicos de ca- 
pacidad, con sus correspondientes adaptadores metálicos para 
agujas de pabellón chico. 

Una solución de citrato de soda esterilizada al lo %. 
Preparados los pacientes, donante y receptor, el primero 
como para hacer una toma de sangre y el segundo como para 
recibir una inyección intra-venosa de novoarzenobenzol, se 
pincha la vena mediana cefálica o mediana basílica del dador 
en dirección a la extremidad distal del brazo y se adapta la 
geringa que llamaremos número i y en la que hemos depo- 
sitado cinco centímetros cúbicos de la solución citratada, por 
absorción del émbolo. 

Paulatinamente hacemos la absorción de la sangre y en 
menos de un minuto en sujetos robustos y de venas gruesas 
llenamos completamente la geringa. Damos algunos movi- 
mientos al émbolo para obtener la completa homogeneización 
del contenido de las geringas y la sangre se ha transformado 
en una solución incoagulable y pronta para ser inyectada. Con 
la geringa número 2 podemos hacer absolutamente lo mismo, 
en tanto que nuestro ayudante inyecta el contenido de la ge- 
ringa número i en la vena del enfermo que ha sido pincha- 
da en el sentido de la corriente sanguínea. Alternando el uso 
de una y otra geringa en ambos pacientes, conseguiremos 



— 68 — 


extraer e inyectar cantidades elevadas que nos. permiten ha- 
cer el tratamiento con el volumen de sangre que queramos en 
el mínimo tiempo de diez a quince minutos. 

Como puede verse la técnica es en extremo sencilla y la 
experiencia que tengo de un buen número de casos, me permi- 
te augurar al procedimiento de mi compañero el Dr. Platero 
un completo éxito. 

Solucionada la parte mecánica de la transfusión queda 
aun otro punto de capital importancia. Me refiero a la acción 
de dos sangres de la misma especie puestas en presencia, y 
los fenómenos biológicos a que puede dar lugar este contacto, 
lo cual nos obliga a usar ciertas precauciones antes de reali- 
zar cualquier transfusión de sangre. 

En la clínica a que pertenezco se procede de la siguiente 
manera : 

Dentro del personal técnico (parteras y nurses) lo mismo 
que entre eP personal secundario y de servicio hay siempre 
varias personas que se prestan voluntariamente para dar san- 
gre. En todas ellas se ha hecho la reacción de Wassermann. 
Cuando se presenta la indicación de la transfusión de sangre, 
se procede de inmediato a la investigación de la aglutinación 
y de la hemolisis con el objeto de determinar la adaptabilidad 
de la sangre del dador frente a la sangre del recipiente, usan- 
do el procedimiento de Masón que consiste en lo siguiente : 

Se echan dos gotas de sangre del donante y recipiente 
(en tubos separados) en 5 centímetros cúbicos de una solu- 
ción de citrato neutro de soda 1.25 % y 85 % cloruro de so- 
dio para obtener la suspensión del glóbulo. 

Se lava un cubre objeto con alcohol a 95 grados y una 
vez seco se toma con una pipeta capilar (una para cada sus- 
pensión de glóbulos y otra para el suero de cada sangre, obte- 
nidos por centrifugación de una pequeña cantidad) una go- 
ta de suero del donante y una de suspensión de glóbulos del 
recipiente y se mezcla con una varilla de vidrio. Se coloca 
sobre un porta objeto escavado obturando los bordes con una 
gota de aceite. Es de la mayor importancia que la gota se ex- 



— 69 — 


tienda muy igualmente de manera que los glóbulos no se 
amontonen. Se repite la operación con suero del recipiente y 
glóbulos del donante. 

Altbbas preparaciones se colocan en la estufa a 37 gra- 
dos durante una hora y se observan cada 20 o 30 minutos. 

En general la aglutinación o la hemolisis se producen 
en la primera media hora, pero como se han observado algu- 
nas reacciones tardías conviene esperar una hora para tener 
la certeza de la compatibilidad intersanguínea. 

Como vemos, mediante una sencilla técnica de labora- 
torio, se establece en breve tiempo, poco más de media hora, 
si no hay aglutinación ni hemolisis y con esta seguridad se 
practica de inmediato la transfusión. 

De los resultados obtenidos en la Clínica del profesor 
Turenne, dan cuenta los siguientes resúmenes de las histo- 
rias clínicas de las enfermas a quienes se les hizo transfusión 
de sangre. Como ya lo he dicho anteriormente se refieren so- 
lamente a enfermas cuya indicación para la transfusión fué 
siempre la anemia aguda. 

Primer caso 

Observación números 1037/2039; Julia P. de G. uru- 
guaya 30 años, casada. Piosalpinx izquierdo. Histerectomía 
sub-total. Anexectomía doble. Hemorragias post-operatorias 
tardías. Transfusión por el método del Profesor Agote. Alta 
curada. ( Este caso es el relatado en extenso al comenzar esta 
conferencia). 


Segundo caso 

Observación números 1751/3452; Lisolfa F. de A. 
uruguaya, casada, 24 años. Quiste unilocular del para-ovario 
torcido. Se interviene el 6 de Abril de 1917* tumor co- 
rresponde a la región anexial derecha y se continúa con una 
porción del ligamento ancho derecho fuertemente infiltrado 
de sangre. Al seccionar el pedículo y ligar, el catgut desgarra 



- 60 — 


los tejidos que son sumamente friables, por lo cual se ini- 
cia una copiosa hemorragia que procede en parte de las venas 
del pedículo, pero en su mayor proporción del tejido celular 
del ligamento ancho izquierdo que se presenta con el aspecto 
de tejido cavernoso. Las tentativas de suturar las hojas del 
ligamento ancho, resultan ineficaces por la friabilidad de los 
tejidos. En vista de que la enferma se agrava sensiblemente, 
(el pulso late a i6o) a pesar de los tonicardíacos y suero su- 
ministrado, se decide aplicar un mickulicz que comprime la 
región que sangra en superficie y una compresa de franela 
que comprime el asta izquierda. A las 9 p. m. el estado es de 
suma gravedad. Pulso filiforme. Procedo a la transfusión de 
350 centímetros cúbicos de sangre por el método del profesor 
Agote. La enferma mejora lentamente y es dada de alta com- 
pletamente curada el 3 de mayo de 1917. 

La fórmula sanguínea evolucionó así: 



Abril 6 

Abril 10 

Abril 15 

Mayo 3 

Glóbulos rojos .... 

Hemoglobina 

Leucocitos 

1:200.000 
25 % 
5.000 

2:240.000 
50 % 
20.000 

2:375.000 
50 % 
19.000 

3:200.000 
65 % 
9.600 


T ercer caso 

Observación números: 1811/3567; María F. de B. uru- 
guaya, casada, 30 años. VIII gestación. Ruptura uterina. 
Histerectomía. 

Enferma que ingresa del público con el siguiente cua- 
dro: vientre de forma irregular. En la región infraumbili- 
cal dos tumefacciones la abultan : una ocupa la fosa ilíaca de- 
recha, la otra un poco menos voluminosa el flanco izquierdo. 
Por encima del intervalo que las separa puede percibirse otra 
tumefacción, mucho más pequeña, cilindróidea y doblada en 
ángulo abierto hacia la izquierda. Todas estas tumefacciones 







— 61 — 


son sumamente superficiales y dan a la palpación la impresión 
de ser: la primera la cabeza, la segunda las nalgas y la ter- 
cera üfi miembro inferior probablemente el derecho. En el 
epigastrio hay una zona de sensibilidad exquisita. No hay 
contracciones uterinas dolorosas. No hay latidos fetales. No 
se palpa el cuerpo uterino aislado. Al examen vaginal cons- 
tatamos lo siguiente: 

Por la vulva hace salida el miembro superior derecho has- 
ta el tercio superior, equimótico y algo edematóso. Al lado de 
él aparece parte de la mano izquierda. El tacto demuestra que 
el feto está en presentación de hombro AID dorso posterior. 
Aplicación del embriotomo de Ribemont-Dessaignes. Sección 
abarcando el cuello y axila anterior. Extracción fácil del cuer- 
po haciendo tracción sobre el brazo izquierdo. Extracción de 
la cabeza. Alumbramiento artificial y constatación de ruptura 
uterina. Laparotomía inmediata. La cara anterior del útero 
presenta una amplia brecha mediana a bordes equimóticos 
que sangra aun. La ruptura alcanza hasta el borde superior 
del tercio inferior del útero en donde tuerce hacia la izquier- 
da en una pequeña extensión. Histerectomía. Después de la 
intervención que ha durado dos horas y durante la cual se le 
ha administrado a la enferma suero a grandes dosis y toni- 
cardíacos, el estado es gravísimo, pulso filiforme y cuando 
puede contarse late a i8o. Transfusión de 350 centímetros 
cúbicos de sangre por el método Agote. 

A las 7 y 30 p. m. ocho horas después el pulso se siente 
bien y late a 150. Post-operatorio bastante bueno y la enferma 
se va curada el 3 de junio de 1917. 

No se hizo examen de sangre en el momento de la trans- 
fusión. El que se hizo al día siguiente dió este resultado : 


4 :ooo . 000 
80 % 
16.000 


Glóbulos rojos 
Hemoglobina 
Leucocitos . . 



— 62 — 


Cuarto caso 

Observación números 2653/525 1 ; Virginia L, de D. ita- 
liana, 33 años, casada, primigesta. Inundación peritoneal por 
ruptura de embarazo ectópico. Anexectomía derecha. Se inter- 
viene el 19 de enero de 1918 a las 10 a. m. A las dos p. m. co- 
mo el estado general siguiera grave y el pulso no hubiera re- 
montado a pesar del tratamiento acostumbrado, inyecto 250 
centímetros cúbicos de sangre por el método Agote. La en- 
ferma fallece el 21 a las 7 y 30 p, m. 

Quinto caso 

Observación números 2747/5410; Angela R. uruguaya 
décima gestación. Se trata de una enferma que ingresa a la 
Clínica en trabajo de parto y en plena asistolía. Con el obje- 
to de evitarle el esfuerzo del parto y después de tonificarla se 
hace rápidamente sin anestesia, una extracción pélvica. (Era 
una presentación de nalgas). La intervención, que fué sin 
incidentes, tuvo lugar el 12 de febrero de 1918. Puerperio 
normal hasta el octavo día en que amaneció con dispnea in- 
tensa. El examen de sangre acusó una anemia marcada por 
lo cual el profesor Turenne aconseja una transfusión que 
practico por el método del profesor Agote, inyectándole 250 
centímetros cúbicos de sangre. La enferma fallece por insu- 
ficiencia cadíaca el 26 de febrero. 

La fórmula sanguínea fué la siguiente: 

Ed el momento de la tranifmión Dos días despaés 

Glóbulos rojos .... 1:450.000 2:350.000 


Hemoglobina 30 % 55 % 

Leucocitos 10.400 20.000 


Sexto caso 

Observación números: 3002/5906; Emilia de A. bra- 
silera, 23 años, casada. Tercera gestación. Enferma que in- 



— 63 - 


gresa a la Clínica en estado de profunda anemia debido a 
una profusa hemorragia por aborto provocado. El análisis 
de sangre fué el siguiente : 

Glóbulos rojos i :440.00o 

Hemoglobina 35% 

Leucocitos 9 . 600 

Transfusión de 300 centímetros cúbicos de sangre por 
el método del profesor Agote. El estado general mejora y es 
dada de alta el 15 de mayo después de 15 días de estadía en la 
Maternidad. 

Al terminar la transfusión hubo una alarma. La enferma 
se pone más anemiada cae en síncope y el pulso se hace im- 
perceptible. Se le inyectan de inmediato 4 centímetros cúbicos 
de éter, 4 centímetros cúbicos de aceite alcanforado, un mili- 
gramo de estricnina y tres centímetros cúbicos de cafeina. La 
enferma reacciona y el estado se normaliza. 

Séptimo caso 

Observación números 3163/6202; María P. R. de F. 
española, casada, 23 años. Inundación peritoneal por ruptura 
de embarazo ectópico. Peritonitis. Enferma que ingresa del 
público en grave estado sin pulso radical. Dispnea ansiosa, 
extremidades frías. Levantamiento del estado general. La- 
parotomía. Trompa derecha rota. Salpingéctomía. Transfu- 
sión de 250 centímetros cúbicos de sangre por el método 
del Dr. Platero. 

La fórmula sanguínea era la siguiente: 

Glóbulos rojos i 

Hemoglobina 4^ % 

La intervención y la transfusión, que fueron inmediatas, 
tuvieron lugar el 9 de junio de 1918. El 14 aparecen signos 
peritoneales y la enferma fallece con todos los síntomas de 
oclusión intestinal, el día siguiente a la i p. m. 



64 — 


Octavo caso 

Observación números 5364/10387; Celina R. R. urugua- 
ya, casada, secundigesta. Inundación peritoneal por ruptura 
de embarazo ectópico. Laparotomía. El útero del tamaño de 
un huevo de pato, que está fijo en el fondo de la pelvis por un 
proceso parametrial antiguo, presenta en su asta derecha 
una tumefacción del tamaño de una avellana grande con una 
perforación de tres a cuatro milímetros, que sangra lenta- 
mente. El estado de la enferma, a pesar del suero intra-veno- 
so y tonicardíacos, es gravísimo. Dispnea ( 70 a 80 respiracio- 
nes) y pulso incontable. Histerectomía rápida. Transfusión 
inmediata de 250 centímetros cúbicos de sangre por el mé- 
todo del Dr. Platero. Post-operatorio normal y alta a los 
quince días de la operación. 

Fórmula sanguínea: 

Antes de la transfusión 

Glóbulos rojos .... i :8oo.ooo 

Hemoglobina 30 % 

Leucocitos 16.800 

Noveno caso 

Observación números 5447/10557; Carmela S. italiana, 
25 años, tercera gestación. Ruptura uterina. Se trata de una 
embarazada con pelvis viciada. La cara anterior del sacro es 
aplanada. Interlíneas articulares del sacro prominentes. Diá- 
metro promonto-subpubiano (mensuración digital) 10 centí- 
metros. Esta enferma, en pleno trabajo de parto, hace una 
ruptura uterina y en el momento que la veo el estado es gra- 
ve. Está sin pulso. Facies intensamente anemiada. Mucosas 
decoloradas. Ansiedad. Dispnea intensa. Es en el primer ca- 
so que para remontar el estado general antes de la interven- 
ción hago uso de la goma de acacia, inyectándole por vía 
intra-venosa la siguiente solución : 


Cuatro dííís después 

2 :560.00o 

55 % 

I I . 400 



— 66 — 


Cloruro de calcio gs. 4.50 

Goma arabiga > 30 

Agua destilada » 500 


Laparotomía. Ruptura de la cara anterior del útero irra- 
diando hacia ambos lados haciendo estallar los ligamentos 
anchos. Histerectomía sub-total. Transfusión de 300 centíme- 
tros cúbicos de sangre por el método Platero. La enferma 
mejora lentamente y a los catorce días se levanta. 

Fórmula sanguínea; 

Antes de la transfusión Después 

Glóbulos rojos .... 2:150.000 4:000.000 

Hemoglobina 50 % 80 % 

Leucocitos ....... 8.400 7.000 

Décimo caso • 

Observación números 5752/11164; Dominga B de P., 
uruguaya, casada, 33 años. Séptima gestación. Parto normal. 
Retención placentaria. Hemorragia profusa. Alumbramiento 
artificial. Enferma que ingresa del público en estado de ane- 
mia aguda, por hemorragia con retención placentaria. Pul- 
so casi imperceptible. Frialdad general. Se le tonifica y se 
hace el alumbramiento artificial, que fué muy laborioso. En 
vista del estado de profunda anemia, se hace una transfusión 
de 350 centímetros cúbicos de sangre por el método Plate- 
ro. Puerperio sin incidentes y alta a los diez días. 

Fórmula sanguínea: 

Antes 

Glóbulos rojos .... i :20o. 000 

Hemoglobina 25 % 

Leucocitos 1 2 . 000 


Después la los 4 días) 

2 :300.00o 

55 % 
14.000 



— 66 - 


Accidentes consecutiTOs a Id transfusión 

de sangre 

En la Clínica hemos tratado de reducir al mínimo, los 
accidentes que pueden seguir a la transfusión de sangre, a 
tal punto, que en la estadística que revistamos, en una sola 
observación (el sexto caso) hubo una alarma. 

El peligro de la transmisión de enfermedades, cuyos gér- 
menes viven o circulan en la sangre (paludismo, sífilis, tuber- 
culosis) es sumamente lejano. Como dije anteriormente te- 
nemos en el Servicio dentro del personal técnico y secunda- 
rio, una serie de donantes entusiastas y voluntarios, cuyo 
Wassermann es negativo, y a quienes hemos examinado clí- 
nicamente con todo cuidado, con el objeto de despistar cual- 
quiera otra afección. 

Tampoco hemos tenido accidentes de aglutinación ni de 
hemolisis. En todos los casos hemos practicado las pruebas 
aconsejadas por Masón y que he descrito en detalle anterior- 
mente. 

Las embolias y trombosis, muy comunes en las primeras 
transfusiones practicadas, son hoy muy raras, desde que se 
emplea el método de la sangre citratada. Recuerdo que en la 
primera transfusión practicada en nuestra clínica, un poco de 
sangre que quedó en el frasco, permaneció fluida y rutilante 
durante 8 horas. 

Quizá la alarma producida en el caso número 6 haya si- 
do debida a dilatación aguda del corazón, complicación por 
otra parte muy rara, (cuatro casos en mil transfusiones). El 
examen del corazón y aparato vascular, no acusó ninguna 
alteración de importancia, pero la tensión sanguínea tomada 
con el oscilómetro era muy baja (lo máximo) y esto me in- 
clina a pensar, que haya sido aquella complicación, la causa 
de los accidentes que presenciamos y que felizmente no tu- 
vieron ninguna consecuencia lamentable, pues la enferma reac- 
cionó con tonicardíacos. 



— 67 — 


El escalofrío que encuentro citado a menudo, como una 
de las consecuencias inmediatas de la transfusión, no lo he- 
mos presenciado en ningún caso, a pesar de haber inyectado 
en todos ellos, más de 200 centímetros cúbicos de sangre. Co- 
mo tenemos por norma de conducta no utilizar a un donante 
si no una sola vez, no hemos tenido tampoco accidentes de 
anafilaxia. 

Ha sido para mí un honor que no merezco, el haber ex- 
puesto ante vosotros. Mis merecimientos no son tantos. Os 
lo agradezco íntimamente en nombre de mi patria, unida a 
la vuestra, por muchos años de sufrimientos y victorias co- 
munes? 



PUBLICACIONES CIENTÍFICAS DEL MISMO AUTOR 


1. — 1916.— EL SIGNO DE HEGAR EN EL POST-PARTUM. 
— Trabajo presentado al Primer Congreso Médico Nacional. — Pu- 
blicaciones del Congreso. — ^Tomo III, pág. 477. 

2. -1916.— UN CASO DE TROMBO-FLEBITIS PUERPE- 
RAL. — “Revista Médica del Uruguay”. — Tomo XIX, pág. 898; 

3. — 1917.— UN CASO DE DISTOCIA ANULAR EN UNA 
PRESENTACION DE HOMBRO.— “Revista Médica del Uru- 
guay”. — ^Tomo XX, pág. 49. 

4. — 1917.— tratamiento de una placenta rete- 
nida Y ADHERENTE POR EL ALCOHOL.— “Revista Médica 
del Uruguay”. — Tomo XX, pág. 262. 

5. — 1917.— ECLAMPSIA O EPILEPSIA.— “Revista Médica 
del Uruguay”. — Tomo XX, pág. 312. 

6. — 1917.— CUATRO CASOS DE PLACENTA PREVIA.— 
“Revista Médica del Uruguay”. — Tomo XX, pág. 483. 

7. — .1917.— EVOLUCION Y TRATAMIENTO DE DOS CA- 
SOS DE ECLAMPSIA PUERPERAL.— “Revista Médica del Uru- 
guay”. — Tomo XX, pág. 525. 

8. — 1917.— DISTOCIA ANULAR Y EXTRACTO HIPOFI- 
SARIO. — “Revista Médica del Uruguay”. — Tomo XX, pág. 752. 

9. — 1917.— indicaciones de EVACUACION UTERINA 
EN LAS AFECCIONES BRONCO-PULMONARES AGUDAS 
GRAVES. — Anales de la Facultad de Medicina. — Tomo II, pág. 547. 

10. — 1918.— PLACENTA PREVIA MARGINAL.— EMBARA- 
ZO GEMELAR BIVITELINO.— “Revista Médica del Uruguay”.— 
Tomo XXI, página 204. 

11. — 1918.— EL ABORTO CRIMINAL PROVOCADO.— Re- 
vista “Fraternidad”. — ^Abril, Mayo y Junio de 1918. 

12. — 1918.— CONTRA LA GRIPPE.— Revista “Fraternidad” 
— Octubre de 1918. 

13. — 1918- 1919.— INSTRUCCIONES MEDICAS.— Revista 
“Fraternidad”. — Julio, Agosto, Septiembre, Noviembre y Diciembre 
de 1918. — Febrero y Marzo de 1919. 



— 69 — 


I4-— 1919 — ORGANIZACION DEL SERVICIO DE PARTE- 
RAS EN LA ASOCIACION FRATERNIDAD.— Revista “Frater- 
nidad”. — Enero de 1919. 1 

15. — 1920.— LA TRANSFUSION DE SANGRE EN LA CLI- 
NICA OBSTETRICA DEL PROFESOR AUGUSTO TURENNE. 
— ^Lección dada en la Facultad de Ciencias Médicas de Buenos Aires. 

16. — 1920.— TRATAMIENTO DE LA HEMORRAGIA POR 
INSERCION DE LA PLACENTA SOBRE EL SEGMENTO IN- 
FERIOR. — Tesis presentada al Concurso de Agregación de Obste- 
tricia y Ginecología de la Facultad de Medicina de Montevideo. 

17. — 1920.— CORIO-EPITELIOMA Y MOLA HIDATIFOR- 
ME. — ^^Revista Médica del Uruguay”. — ^Tomo XXIV, pág. 155. 

18. — 1920.— ENDOCARDITIS SEPTICA SECUNDARIA 
CONSECUTIVA A UN ABORTO EN UNA CARDIACA.— “Re- 
vista Médica del Uruguay”. — Tomo XXIV, pág. 203. 

19. — 1920.— INAUGURACION DEL CURSO DE OBSTE- 
TRICIA Y GINECOLOGIA. — Anales de la Facultad de Medicina. 
— Tomo V, pjg. 245 (Suplemento). 

20. — 1920.— ALGUNAS CONSIDERACIONES SOBRE EL 
DIAGNOSTICO DEL EMBARAZO ECTOPICO.— “Revista Mé- 
dica del Uruguay”. — Tomo XXIV, pág. 458. 

21. — 1921.— SEPTICEMIA A ESTREPTOCOCUS HEMOLI- 
TICOS Y CHOQUE COLOIDOCLASICO.— La Maternidda tíel 
Hospital Pasteur — Comentarios Estadísticos y Clínicos. — 1929 — 
25 de Abril— I930,pág. 53. 

22. — 1922.— DOBLE EMBARAZO SIMULTANEO INTRA 
Y EXTRA UTERINO.— “Revista Médica del Uruguay”.— Tomo 
XXV, pág. 476. 

23. — 1922.— POLINEURITIS GRAVIDICA.— “Revista Médisa 
del Uruguay”. — ^Tomo XXV, pág. 605. 

24. — 1922.— UN CASO DE ENCEFALITIS LETARGICA EN 
UNA EMBARAZADA. — “Revista Médica del Uruguay”. — ^Tomo 
XXVII, pág. 547. 

25. — 1929.— DISTOCIA POR TABICAMIENTO VAGINAL 
CONGENITO.— OPERACION CESAREA.— “Revista Médica del 
Uruguay”. — ^Tomo XXVII, pág. 331, y Anales de la Facultad de 
Medicina. — Tomo XV, pág. 866. 

26. — 1929.— GESTACION ECTOPICA SIN AMENORREA. 
— “Revista Médica del Uruguay”. — ^Tomo XXXII, pág. 347 y Ana- 
les de la Facultad de Medicina. — ^Tomo XV, pág. 436. 



2>.— 1929.— CUERPO EXTRAÑO INTRAPERITONEAL 
CONSECUTIVO A TENTATIVA DE ABORTO CRIMINAL.— 
“Revista Médica del Uruguay”. — ^Tomo XXXII, pág.358 y Anales 
de la Facultad <ie Medicina. — ^Tomo XV, pág.434. 

28. — 1929.— QUISTE TORCIDO DEL OVARIO Y EMBA- 
RAZO. — Anales de la Facultad de Medicina. — ^Tomo XV, pág. 860. 

29. — 1930.— LAS HEMORRAGIAS DEL CUERPO AMARI- 
LLO. — Anales de la Facultad de Medicina. — ^Tomo XV, pág. 1053. 

30. — 1930.— LA MATERNIDAD DEL HOSPITAL PAS- 
TEUR. — Comentarios Estadísticos y Clínicos. — 1929. — ^25 de Abril 
1930. 

31. — 1931.— UN CASO DE SUPERFET ACION.— La Mater- 
nidad del Hospital Pasteur.— Comentarios Estadísticos y Clínicos. — 
1930. — ^25 de Abril 1931. — Pág. 37. 

32. — 1931.— INVERSION Y PERFORACION UTERINA.— 
La Maternidad del Hospital Pasteur. — Comentarios Estadísticos y 
Clínicos. — 1930. — ^25 de Abril — 1931. — Pág. 51. 

33. _i93i._ la maternidad DEL HOSPITAL PAS- 
TEUR. — Comentarios Estadísticos y Clínicos. — 1930. — ^25 de Abirl 

—1931* 



Indice 


Págs. 

Carta al Presidente del Consejo de Salud Pública 5 

Personal Técnico 9 

Resumen estadístico 11 

Sección Maternidad 11 

Sección Ginecología . . 21 

Niños .25 

Resumen general 24 

Policlínica 28 

Asistencia del recién nacido 52 

La conjuntivitis purulenta en los recién nacidos heredo- 

específicos 55 

Un caso de malformaciones múltiples en un recién nacido, . 56 

Tratamiento del aborto febril 59 

La transfusión de sangre en la Clínica Obstétrica del Prof. 

Augusto Turenne 47 

Publicaciones científicas del mismo sutor 68